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Literatura

Un poema de Raúl Villavicencio «Se opone el sol a mi sombra»

Redacción Lima Gris

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SE OPONE EL SOL A MI SOMBRA

Escribe Raúl Villavicencio

 

Se dice tanto de mí

como tanto de mi es mentira resignada

se dice, solo se dice

se dice bella flor arrancada de la vida

y muerte perfecta al fin como luz intrusa

ahorra tus pasos de reloj malogrado

ahorra tu laberinto en mi búsqueda

y si deseas tus días en el calendario

se dice “debe ser, no ser”

porque tienes miedo a quedarte solo

se dice “tal vez” a la duda disfrazada

de hermosura en los sueños,

a quedarse callado cuando despiertas

y  vas creyendo lo que quieres creer

cayendo en la entelequia de tu trampa

callada en lo profundo de tus ojos sumergidos

se dice pensar al hecho de imaginar

se dice creer al hecho de tener fe

Se dice tener fe al hecho de no volverse loco

Se dice locura a lo que no se puede entender

Y entenderme no te llevará a nada.

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Cultura

Obra abierta, proyecto colombiano de Zeuxis Vargas para descargar antologías poéticas online

Julio Barco

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Dentro del gran abanico de proyectos que vienen gestándose como respuesta a estos tiempos de pandemia y de cuarentena, me resulta destacable, e incluso nuclear, el proyecto colombiano Obra Abierta (1), liderado por Zeuxis Vargas a la cabeza de Seshat Editorial. Estos tiempos, que son revolucionarios en las comunicaciones, llevan a que los escritores exploren los diferentes registros que la virtualidad misma encarna; ello conduce a que asuman diferentes papeles en la propia edición y distribución de libros; son tiempos de hacer y difundir, como también de repensar el quehacer; de volver al trabajo coral y gestar actividad que dialogue entre nuestra fronteras.

En esos movimientos poéticos, Obra Abierta es ya una colección de poesía importante que cuenta con la obra de Gabriel Restrepo, Gabriel Arturo Castro, Raúl Gómez Jattin, Patricia Suárez, Gonzalo Márquez Cristo, Amparo Osorio, Fabio Vargas Ospina, Juan Felipe Robledo, Eugenia Sanchéz Nieto, Yonny Vanegas, Miguel Barreto Henriques, Juan Sebastián Sánchez, Luisa Fernanda Trujillo, Fernando Linero, Andrea Cote, Luis Antonio Montenegro, Rómulo Bustos Aguirre, e incluso una antología del propio Zeix y una antología mía, en la que recopila mis últimos ocho poemarios, que terminó llamándose Sistema Operativo (2); todas estas antologías pueden descargarse ahora mismo desde el link de la web del proyecto;  como ven, este es un proyecto vasto como para pensar en sitio de la poesía colombiana para este siglo; ampliar el panorama sideral de los astros poéticos ya conocidos; redefinir autores y metamorfosearnos con otros; por mi parte, hay varios que recién estoy conociendo, así que es perfecta la ocasión; y otros como Jattin que vengo leyendo con bastante deleite; citemos:

Los poetas amor mío   son unos hombres horribles
unos monstruos de soledad       Evítalos siempre
comenzando por mí

Los poetas amor mío  son para leerlos
léelos    Mas no hagas caso a lo que hagan
en sus vidas. (3)

Todas tienen un diseño que las homogeniza, buscando consolidar un proyecto con personalidad; y el trabajo no termina ahí, sino que, eventualmente, se desarrollan entrevistas con los autores a través del Facebook.

Yo creo que nos toca pensar en proyectos así para mover y activar nuestras estéticas y lograr una poesía más dialogante, de región en región, que sacuda y sea un movimiento trascendente. Mi conocimiento despistado de la poesía colombiana no me dejaba lejos de conocer y saborear las poéticas de Jaboco Barba, los nadaístas, Vargas Vilas, Jattin, Caicedo, entre otros; Es posible en estos tiempos lograr este tipo de proyectos atrevidos y necesarios.  

Hace poco, leí la noticia de que los reyes de España invitaron a Elvira Sastre y a Marwan a una conversación por chat. Curioso que la poesía, en cierto sentido, tenga un nivel de popularidad; es obvio que la crítica que se gestó, en relación a que se debió invitar a otros poetas más trascendentales para la poesía contemporánea de España es cierto; pero, ¿cómo a la situación a este lado del charco? Ahora, que la crisis del sistema de salud yace en ruinas, parece simple consecuencia de la indiferencia de las políticas sanitarias que durante años impiden un buen sistema de salud; igual ocurre con la cultura, el arte, la poesía, la literatura; si allá en España se da un cierto diálogo a nivel de reyes; aquí, en nuestro continente no existe ningún tipo de interés de parte del poder hacia lo que se viene trabajando en el ámbito poético.

Extrapolo esa idea, y pienso en los poderes de nuestro flagelado continente. Extrapolo esta idea, y pienso que los proyectos como Obra Abierta, permiten ser caldo de cultivo de mucho arte, conocimiento y aprendizaje; sé que este proyecto que Zeuxis Vargas lidera ayudará a conocer muchas voces que habitan el olvido. La poesía colombiana sale como espora al mundo virtual, como también la joven poesía latinoamericana; son semilleros de harto movimiento poético; yo me despido de esta nota, enquistando unos versos del poemario antologado de Vargas; un texto con prólogo de  Manuel Roca; en fin, trabajo que asecha el polen de la infancia, aunque también es un inventario de muchos temas; y aquí cito justamente cuando repasa el tema de la muerte y los epitafios:

Porque quise la libertad,
el aire,
la misma muerte.
Porque no me avergonzó ser un hombre,
porque tuve el amor
y los sueños y la soledad entre mis manos.
Porque estuve vivo y dormí.
Porque sentí el mundo con su historia insepulta… (4)

Curiosamente, mientras terminaba de escribir esta nota sobre Obra Abierta, en las redes sociales se desataba un debate sobre la venta y liberación de pdfs. Por un lado, sentí la mirada de quiénes defendían el comprar para ayudar y seguir contribuyendo a que el sistema de escritura se sostenga; y otros que, arguyen que la única vía es buscar soluciones creativas ante el nuevo mercado que no compra, que baja todo por internet, que usa todo gratis; los que proponen una cultura libre también invitan a crear formatos de mercado desde uno como creador para así mover tu obra.

Lo cierto es que ya desde las ideas de la modernidad, con Baudelaire y W. Benjamín, la idea de autor-productor va cambiando y asumiendo diferentes roles, hasta llegar al presente donde uno es autor, aunque también edita, crea, reseña; y se torna un actor activo en la órbita de lo que significa escribir y publicar un libro. Igual no deja de ser un debate curioso considerando que muchos libros imprescindibles para la poesía de cualquier época pasaron inadvertidos, como Trilce de Vallejo que valía tres soles, o Una temporada en el infierno que Rimbaud nunca vendió en ningún lado.

El debate y problema yace en cómo lograr sostener el trabajo de un grupo de autores que no logran vivir de sus obras, ni generar otros modos de hacer dinero para su existencia. En medio de ese debate, Obra Abierta propone seguir con la política de cultura libre para todos; me parece que, en ese entorno, suma al proyecto de seguir difundiendo arte; es decir, abre un nuevo espacio de la poesía contemporánea, todo a la distancia de un click; paralelamente, sabemos que estos proyectos también alimentan el circuito de lectores; lo que esperamos circule a la hora de que los autores, tanto integrados a estas colecciones como a cualquiera, puedan ser reconocidos en librerías o recitales futuros; así se logra cerrar el circuito donde gracias al internet uno mueve su obra y, en el día a día, puede moverla en físico.

El punto yo creo es lograr un espacio de diálogo presente, vivo, largo, plural, que pueda ser también un circuito de conocimiento y estudio; lo que permita seguir pensando más proyectos y nuevos libros e ideas en el ámbito de la poesía, como realidad, como problema en sí mismo, y como espacio, creación y difusión. Hay en movimiento muchos proyectos y programas que incluso, en estos tiempos, nos permiten observan lo vivo que puede estar el verbo poético.

Por todo ello, creemos que Obra Abierta es un nuevo y urgente observatorio de poesía contemporánea.

Notas

(1)Dar click aquí :

https://seshat-obra-abierta3.webnode.es/

(2) Libro Sistema operativo. Dar click aquí.

(3)Libro Las praderas de cielo. Dar click aquí.

 (4)Libro El lugar de origen. Dar click aquí.

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Cultura

CÉSAR MORO, UNA TORTUGA ENTRE FUEGO Y AZUFRE

Joe Guzmán

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César Moro es un amigo de la universidad, un padre fallecido en tierras ajenas, un eructo después de un espantoso bocado, una noche de alcohol, drogas y sexo. Es erotismo y rebeldía pura. Nace de mi falo y de mi testículo izquierdo, nace surrealista y hermafrodita, divino y demoníaco (Abraxas). Es que criarse en una ciudad horrible, es cosa de locos y de locas, quizás por ello mató a Alfredo Quìspez Asìn y engendró a una tortuga mítica.

Hacia 1925, las ideas sobre la vida, el arte y el amor eran cuantiosamente fáciles, improvisadas, bucólicas-líricas y apresuradas; continúan siendo el triste patrimonio de la mayoría gris y espesa de los intelectuales del Perú. Siempre criticó la sociedad enferma y opresora de su época, buscando una liberación total, tanto en las ideas, como en la vida misma.

¿Pero quién fue César Moro? ¿Cómo situar a un verdadero poeta, a una obra original y valiosa, junto a tanta basura, cómo integrarlo dentro de una tradición de embusteros y plagio, cómo rodearlo de poetas payasos? Se preguntó alguna vez Vargas Llosa. Es que la vida de César Moro fue un devenir de transgresiones y rompimientos, y quizás en ello radica la indiferencia que se tiene hacia él. Entre las principales transgresiones que realizó ante la sociedad tenemos las siguientes: su homosexualidad (condición que le reconcilió consigo mismo y que le hizo vivir una relación amorosa marcada por la pasión y el dolor), adoptar el francés como lengua poética, y cambiar su nombre de pila, Alfredo Quispez Asín, por César Moro. Este hecho simboliza la figura de Moro como un creador de sí mismo, cambiándose de nombre, vuelve a nacer y hace de su vida una gran obra subversiva.

Resulta increíble y patético pensar que en 1940 su libro que llevaba por título “La tortuga ecuestre”, el único que escribió en castellano, no llegó a publicarse porque no hubo suficientes subscriptores para financiar el tiraje (cincuenta personas). Un hecho que va de acorde a un poeta que caminó entre la marginación y el exilio. Fue en 1957, un año después de su muerte, cuando André Coyné logra publicarlo junto a unas Cartas-Poemas. Ambos libros destacan por el erotismo y por la pasión que se percibe en cada verso, y como un testimonio de amor y de dolor hacia Antonio, su pareja mexicana. Rafael Vargas menciona lo siguiente: “Antonio es el destinatario de los extraordinarios poemas amorosos de La Tortuga Ecuestre”. Hay que tener en cuenta que Moro empezó a escribir el libro en San Luis de Potosí, en donde Antonio había sido destacado, y terminó de escribirlo en la ciudad de México.

Yolanda Westhpalen divide la vida artística de César Moro en tres etapas: Vanguardista, Surrealista militante y surrealista independiente, que es vista como una proyección espiritual. El surrealismo no concebía una poética que no pretendiera encarnar. Propone que vida y sueño conviven indisolublemente como delirio y revelación. César Moro es de los surrealistas que llevaron esta propuesta hasta el extremo de su propio sacrificio, rechazando la despersonalización lírica y el abandono a la confesión. Su poesía fue la confesión de su propia vida.

El erotismo que se desarrolla en la poesía de Moro nace de su experiencia homosexual, y se adecua a lo que George Bataille propone como el erotismo transgresor.

George Bataille, escritor, antropólogo y filósofo que perteneció al grupo surrealista elabora un estudio importante acerca del Erotismo, desarrollando conceptos, objetivos, tipos de erotismo, etc. El erotismo es esencialmente el campo de la violencia y de la violación. Ese campo conlleva al hombre a transgredir las normas imperantes de su sociedad. El objetivo principal del erotismo es “alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta el punto de desfallecimiento”. Finalidad que concuerda con la personalidad de César Moro porque el Eros que contiene su poesía es una vía de conocimiento espiritual y de realización.

El erotismo se opone a la reproducción, orientándose en el goce sexual que causa la unión de los cuerpos. Asimismo, Bataille propone que el tema general del Erotismo es “la prohibición de la desnudez y la transgresión de la prohibición”, hay que tener en cuenta que la homosexualidad es condenada por las normas religiosas y sociales. Se instaura un vínculo entre erotismo y transgresión.

De igual forma se debe señalar que la poesía de Moro fue vanguardista, porque la transgresión en ese contexto fue algo lógico, un quebrantamiento con las normas academicistas. La transgresión simboliza el deseo del hombre por regresar a sus orígenes. Es cierto que Moro criticó al país de su tiempo, pero también enalteció las culturas milenarias de Perú y México. “Tan lejos como puedo recordar, el Perú es un país de luz: total antes de la llegada de los españoles”. Fue transgresor porque su poesía y su creatividad desbordan los límites para construir algo innovador en nuestra tradición, tan mojigata la pobre.

El nombre de La Tortuga Ecuestre, según Américo Ferrari, se debe a que Moro vio en un parque de Lima a dos tortugas copulando. De igual manera considera que el poemario es un drama representado por tres personajes: un oficial llamado Antonio, un poeta peruano llamado César y una tortuga llamada Cretina. Ello se percibe en el verso: Antonio Cretina César que pertenece al poema “El fuego y la Poesía.

Los trece poemas que conforman el poemario de la Tortuga ecuestre son intensos y eróticos. Es una entrega pasional que no llega a apagar el fuego del deseo. Hay un erotismo inclemente que entrega un amor violento, desenfrenado, y que termina por revelarse contra el mundo para evitar que se detenga.  En el análisis de los poemas se va a tener en cuenta a los personajes mencionados por Américo Ferrari, para una mejor comprensión de la historia de amor que hay en el libro. Moro es el destinador y Antonio, el destinatario.

En el primer poema “Visiones de pianos apolillados cayendo en ruinas” hace alusión a Antonio como un guía que va a conducir la vida de César por el mar, lugar donde los amantes se encuentran, es la esencia creadora de la tierra.

Cuando acabes de estar muerto serás una brújula borracha

Un cabestro sobre el lecho esperando un caballero moribundo de

Las islas del pacífico que navega en una tortuga musical

Divina y cretina.

Ese caballero moribundo es César Moro. En el encuentro íntimo realizado en el mar  se desprende una música que simboliza la tortuga. Ese vínculo entre la tortuga y la música nace de la historia griega sobre Hermes.  Moro se va a identificar con la cultura griega, por el Eros estético que visto como el amor homosexual. Esa clase de Eros preside el amor entre hombres solos y auspicia la afección viril de los ciudadanos entre sí.  Ingenieros señala lo siguiente: “Los hombres, particularmente los de las clases cultas, miraron como un refinamiento amar a los hermosos adolescentes que se desarrollaron en los gimnasios”.

El poema “El olor y la mirada” es una apreciación erótica del cuerpo del amante, este es fragmentado y venerado, entrelazando vínculos con animales. Los animales son salvajes, el erotismo es salvajismo. César Moro, en todo el libro, hace que Antonio implique multitud de animales. “Las bestias son siempre más sensibles que los hombres”.

El olor fino solitario de tus axilas

Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas

De mar y estrellas de cielo bajo la nieve incalculable

De tu mirada

Tu mirada de holoturias de ballena de pedernal de lluvia de diarios

.

El poema “Vienes en la noche con el humo fabuloso de tu cabellera” es uno de los más amorosos, violentos y fantasiosos. Desde los primeros versos se confiesa el amor puro y sincero que siente César hacia Antonio:

Y la noche se abren a tu paso/ Y el corazón  vuelve a asomarse/ hasta llegar a tu frente/ Y verte como la magia resplandeciente.

Luego se torna violento, no debemos olvidar que la finalidad del erotismo es alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta perder el desfallecimiento. En la poesía de César Moro el amor es un acto subversivo, nos aproxima a lo consagrado por medio de la violación de la realidad.

Entre bramidos de tigres y lágrimas

De gozo y gemir eterno y eterno

Solazarse en el aire rarificado

En que quiero aprisionarte

Y rodar por la pendiente de tu cuerpo

Hasta tus pies centellantes

Hasta tus pies de constelaciones gemelas.

Esa identificación entre el tigre y Antonio que hace Moro, lo reitera nuevamente en el poema “La leve pisada del demonio nocturno” y en sus Cartas:

Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y toda sombra, así eres. Hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella, gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.

Encontramos en Antonio el dualismo entre el bien y el mal, lo divino y lo demoníaco. En algunos versos César Moro lo presenta como un ser celestial cósmico y creador del universo:

Estrellas enloquecidas que buscan su origen en tu boca …

Y que tus pies transitan

Abriendo huellas indelebles

Donde puede leerse la historia del mundo

Y el porvenir del universo.

En otros versos lo presenta como un ser demoníaco y violento:

Demonio nocturno

Así te levantas para siempre

Pisoteando el mundo que te ignora

Y que amas sin saber tu nombre

Y que gime tras el olor de de tu paso.

César Moro desea poseer con delirio el cuerpo de su amado. En el paso de la actitud normal y corriente hacia el deseo hay una fascinación por la muerte. En el erotismo hay una disolución de las formas constituidas. El desear frenéticamente el cuerpo de Antonio, lo vuelve un antropófago, pero ese deseo que conduce a la muerte es una inmolación y una ofrenda ritual. Esa poesía-ofrenda, es el camino por el cual los sentidos pierden su lógica, y logran liberarse la irracionalidad y la violencia que hay en la intimidad de todo hombre. El amor es delirio y locura no racional, está lleno de erotismo, goce, lujuria:

Y al fin es mío el tiempo

Y la noche me alcanza

Y el sueño que me anula te devora

Y puedo asimilarte como un fruto maduro.

Nos damos cuenta de todo ello también cuando en sus Cartas-poemas César Moro escribe lo siguiente:

Los ojos quisieran guardar para siempre el color del incendio de tus ojos, el resplandor de tu mirada, el exacto volumen de tu cuerpo, y devorarte, y envolverte, y guardarte ajeno a todas las mitradas … Y sacrificarte a un deseo simplemente humano.

Ese deseo de posesión que tiene Moro hacia Antonio, lo lleva a la destrucción. Partiendo de un concepto freudiano, Fornari describe la “pulsión de apropiación”, como el impulso primitivo de adueñarse de objetos deseados haciendo que se conviertan en parte de uno mismo y destruyéndolos. En esa destrucción que Moro realiza hay placer, el placer nace como expresión de negación de realidad (transgredir la realidad).

En la parte IV del poema “El fuego y la poesía” se encuentra el erotismo puro y pasional. En estos versos el amor es un delirio supremo y una transgresión a las convenciones sociales del amor. Como se ha dicho anteriormente, la gnosis del erotismo necesita una experiencia prohibida y transgresora. Parece una narración detallada del encuentro sexual, mostrando a Moro y a Antonio como antropófagos:

Ahora sería fácil destrozarnos lentamente

Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente

Tu cabeza gira tus piernas me envuelven

Tus axilas brillan en la noche con todos tus pelos

Tus piernas desnudas.

Los amantes se devoran como dos bestias, dos tigres, dos guerreros antagónicos, se comen el uno al otro. La carne del amado-enemigo nutre el amante: enciende su vida. Violencia y asesinato como celebración a la vida excesiva y transgresora.

Las Cartas-Poemas, son testimonios del sufrimiento que sintió mientras duró la relación entre Moro y Antonio. Ese pequeño tiempo fueron los momentos más felices de su vida. No tuvo prejuicios de que Antonio haya tenido un hijo, al contrario, en una carta que envía a Westphalen confiesa lo mucho que quería a aquel niño.En ese estado amoroso y de delirio Moro anhela el salvajismo, la irracionalidad, la demencia, la lucha contra la razón. El erotismo que se explaya por esta obra es un objeto de contemplación corporal y poética. Aprendemos que la vida sin amor es como la muerte, como una vida oscura, como un agujero negro:

Yo puedo pronunciar tu nombre hasta perder el conocimiento, hasta olvidarme de mí mismo; hasta salir enloquecido y destrozado, lleno de sangre y ciego a perderme en las suposiciones y en las alucinaciones más torturante.

La homosexualidad de Moro es la aceptación de un estilo de vida, un camino para alcanzar una paz interna y espiritual. Se enorgullece de su condición y de transgredir las reglas sociales y religiosas. Pero en Antonio existe duda e incertidumbre respecto a su inclinación, no encontramos una aceptación profunda de la relación entre ambos. Ello hiere y trastoca a un Moro angustiado:

Y mi sueño no es sino una angustia búsqueda de ti. Sueño que te vas, que me abandonas, como si pudiera abandonarse algo que nunca se ha aceptado. Porque tú nunca me has aceptado, nunca has querido saber nada de mí. Apenas llegaste, ya no pude ver nada, salí despavorido tras de ti y así he continuado.

El erotismo es un elemento que nos ayuda a desentrañar cada verso del poemario, y nos sumerge en el mundo extraño, puro e infernal de su silencio desgarrado.  César Moro procreó poesía y vivió una relación amorosa que la iglesia y la sociedad catalogaron como pecaminosa y demoníaca. Infringe esta concepción autoritaria y hace del erotismo y del deseo un conocimiento interior y sagrado. La violencia es inherente a los animales, por ello el poemario de Moro es un pequeño bestiario. Moro posee delirio y éxtasis, su poesía erótica es un gran viaje por el cuerpo y el espíritu de su amado. A lo largo de todo el libro existe una visión cósmica del amor y de ese dios erótico que es Antonio.  En cada verso se cede ante los impulsos para sentir placer. Alcanza el éxtasis amoroso, superando el horror.

 No deja de parecerme extraño que el grupo surrealista, proclamador de la libertad de espíritu, condenara la homosexualidad (Paul Éluard, Péret y Breton). Moro, decepcionado de todo esto y por otros motivos (políticos y artísticos), se aleja del grupo francés, pero no de la verdadera esencia del Surrealismo. 

 La fugacidad de la relación con Antonio lo golpeó tan duro, que fue mermando su entereza, llegando a la desesperación. Le escribe a Westphalen: “Si supieras cómo estoy atormentado y ese nuevo tormento se añade a mi persecución. Si pudiera decirte cuánto me agobia la vida”.  César Moro es un poeta que debemos leer y valorar, ya que es un gran precursor de la poesía erótica que se gestó en las décadas de los 70’s, 80´s y 90´s.  

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Cultura

15 años del Congreso de Madrid: Debate, polémica, tiros y golpes de Swing

Mario Suárez Simich

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He leído en estos días algunos artículos y notas, así como los comentarios de los lectores, sobre el congreso de narradores de Madrid celebrado en mayo de 2005 con motivo de cumplirse hace unos días quince años de su celebración. Los de Ricardo Virhuez, Alexis Iparraguire, o el de Saúl Acevedo Raymundo en Lima Gris. De su lectura surge una pregunta sin responder: Cuáles son las consecuencias del mal llamado debate entre “criollos y andinos”; o la certeza de algunos, a la que se suma Alexis, de que éste se “empantanó”. Los que conocen del tema, saben de mi participación en ese evento y desde la experiencia del mismo voy a intentar dar respuesta a esa pregunta y aclarar lo del empantanamiento, ya que ambas son una sola.

     Empezaré por decir que mucho antes del congreso existía un “malestar” entre un sector de escritores y que éste se agravó durante los días del congreso creando tensión en el ambiente y convirtiéndose, además, en un mar de fondo que a la larga va a aflorar para dar sentido al enfrentamiento dialéctico entre ambos bandos. En ese contexto se la lanzó el tiro que desató la balacera que fue, repito, el mal llamado debate. El primer disparo vino de Alonso Cueto quien, en un artículo de El Comercio, calificó el evento de “mediocre” habiendo asistido sólo dos o tres sesiones de las más de veinte que hubo. Todos se atrincheraron tras sus teclados y empezó un nutrido intercambio de fuego con munición de todo calibre; se encadenaron así los artículos, réplicas y contrarréplicas, pero sin concierto, objetivos claros ni tema definido, cada uno hacía la guerra por su cuenta. A eso, no se le puede llamar un debate, a lo sumo, una polémica. Y no podía existir un debate de tipo académico porque uno de los bandos, consciente de sus limitaciones, siempre lo evitó, y el otro no supo verbalizar en ese momento su “malestar” y convertirlo en el argumento central de una controversia. De ahí que muchos bombazos cayeran al agua y se creara la sensación de que la discusión quedó empantanada.

     Pero hay un tema que vislumbran todos los que han leído sobre la polémica, y es que uno de los bandos reclamaba (de manera nebulosa) una participación más equitativa en los diferentes medios de comunicación. Lanzado así, a groso modo, el planteamiento resultaba equivocado, mal centrado y débil como argumento, tanto que el otro bando aprovechó para reducirlo a “envidias” o “resentimientos” y así rehuir la confrontación. En un par de artículos traté de centrar el tema, de verbalizar esa “molestia”; no porque fuera más listo que el resto de mis compañeros, sino porque en ese entonces tenía ya más de quince años en España viendo el control que se ejercía desde diferentes sectores sociales sobre la cosa pública en ese país y esa experiencia me indicaba a dónde querían llegar mis compañeros. En uno de mis artículos, publicado en esos días, decía que si El Comercio decía que fulanito de tal era una maravilla de escritor, era su tinta, su papel y un problema de sus accionista; pero la cosa era diferente si el medio era público (en ese entonces Thays tenía un espacio literario en el canal público); siendo así, estaba obligado a una pluralidad participativa y a dar razón de los criterios, por ejemplo, de la selección de sus invitados, porque el dinero gastado en salir al aire era sufragados por todos los peruanos. En eso año el Perú tenía menos de un lustro de haber salido de la dictadura fujimorista y el control de los gastos del estado y los mecanismos de cuestionamiento por parte de la ciudadanía casi no existían ni funcionaban como ahora.

José Antonio Bravo, Mario Suárez Simich, Sandro Bossio, Fernando Iwasaki…

     Existía (todavía existe) un grupo de escritores que por herencia ideológica creía (cree) tener un “derecho de pernada cultural” y la convicción gamonalista que el sector público es su chacra y que podían manejarla a su antojo a través de intereses creados que eran ajenos a los del país. Con ese primer tiro, Cueto se dio en el pie y en el de sus compañeros de granjerías. Lo que hasta ese momento había sido un manejo solapado y amiguista para, por ejemplo, escoger a los escritores que nos representaran en certámenes internacionales, pactados bajo la mesa y de manera confidencial que funcionaba al estilo de una familia de la mafia, salió a la luz; mal planteado como reivindicación en un primer momento, es cierto. Y lo peor que le puede suceder a los asociados en relaciones de tipo mafiosas es la publicidad. Hace unos meses la embajada peruana en España organizó una “mesa redonda” que fue muy criticada por su falta de pluralidad, porque beneficiaba los intereses de transnacionales de la edición y por no explicar debidamente los criterios y objetivos de dicho evento. Hoy, el premier ha sido llamado al Congreso para explicar el escándalo en que se ha convertido la contratación del “cantante” Richard Swing por el ministerio de cultura y se comenta en redes que la ministra del ramo ha puesto su cargo a disposición del presidente.

     Todo esto era impensable en 2005 en el olvidado y poco fiscalizado (por la ciudadanía) campo de la cultura, pero todo esto empezó en 2005, con la polémica originada después del congreso de Madrid. No era posible en esos años tener la claridad política que se tiene ahora respecto a la obligación por parte de los funcionarios públicos de reflejar en sus objetivos la pluralidad cultural del país, de justificar debidamente sus criterios de selección, los que deben estar basados en los méritos de los seleccionados para cualquier evento y el apoyo a la industria cultural del Perú. La polémica que a muchos le pareció estéril o empantanada puso bajo la lupa a los responsables de administrar la cultura y una visible y luminosa espada de Damocles sobre la cabeza de aquellos que arreglaban las cosas en la sombra y en “familia”. Y aún cuando se piense lo contrario, los efectos de la polémica empezaron a verse poco tiempo después, en la feria del libro de Guadalajara que se realizó a fines de ese 2005. Acusando el golpe el ministerio invitó a Oswaldo Reinoso y a otros no habituales a este tipo de ferias, claro que “la familia” estuvo presente; por nuestra cuenta viajamos a México Dante Castro, Sandro Bossio, Christian Reynoso y yo. Nuestra presencia puso nerviosos a los del otro bando, asustados cuando nos vieron entre el público asistente a la mesa central de escritores peruanos que presidió Alfredo Bryce. Imagino que pensaron que íbamos a boicotear su participación, armar un escándalo o convertir el proscenio en un ring de boxeo; nuestra intención era otra y la materializaríamos en la ronda de preguntas. Ante unos expositores desconcertados y antes que empezaran las intervenciones, Fernando Iwasaki, el único peso completo en ese gimnasio plagado de pesos pluma “ligera”, tomó la palabra y verbalizó en su discurso muchas de las cosas afloradas durante la polémica; a pesar de lo confuso de la confrontación, el mensaje había llegado. No se llegó a la rueda de preguntas por una indisposición de Bryce y todo quedó ahí, cada uno a su esquina.

     El primer swing de izquierda de lo que está pasando ahora fue lanzado en el congreso de Madrid y fue un duro golpe para ellos, por eso no quieren recordar esos días, han tirado la toalla negándose a participar en las mesas que traten del tema, le tienen terror a los debates de cualquier tipo y mantienen un perfil bajo por temor a que si asoman la cabeza se la arranquen de un potente crochet. Sin embargo, la pelea no ha terminado.

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Cultura

EL AMOR & DESAMOR, DIGITALIZADO

María Luz Crevoisier

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La correspondencia ha dejado de ser esa carta que esperábamos con ansia para convertirse en la inmediatez digital que ya no reporta el encanto antiguo. El cartero, personaje único que fue tomado como modelo en caricaturas, protagonista de novelas y cómplice de amores, ha desaparecido dejando su huella  grabada en decenios de recorrido por diferentes aventuras de la Historia. Los tiempos cambian, la tecnología avanza, pero preguntamos, ¿esas misivas amorosas enviadas por las redes podrán hacerse eternas?, como eternas son las escritas por Ernest Hemingway, Víctor Hugo, Pablo Neruda, Mario Benedetti y Manuel Acuña.

El amor, es “un león que come corazón”, decía el gran poeta español León Felipe, pero a veces puede convertirse también en una herida, o un tormento, sentimientos muy de moda en la época donde todo apunta hacia el propio ego, a la complacencia personal antes del darse al otro.

En esta esfera, nacen poemas de desilusión y desamor, más ya no del amor romántico cantado por poetas como Manuel Gonzáles Prada, el gran Chocano o Juana de Ibarbourou.

También ha cambiado el modo de hacerlo llegar al ser ido o inalcanzable y el sistema más cómodo  y rápido resulta siendo el Facebook o el whatsApp, pero no solamente para  enviar una misiva si no también para convertirlo en poema. Y son un conjunto de versos, los que el escritor chosicano residente en España, Jaime Alvarado Iparraguirre trasmite a una desconocida musa a la manera de  correspondencia. Versos que podríamos titular como “Cartas para el olvido”.

En este tiempo de cuarentena, Jaime, especializado en libros electrónicos Ebooks SEO Social Media Community Manager, está alistando sus ediciones  para convertirlas en virtuales. De ahí que pronto veremos: Versos Nocturnos (Editorial Luhu-2014)-España, Aún no (Caja Negra, 2016), Tanto Contigo (2017) y Cicatrices (2019) también con el sello de Caja Negra.

12-02-2019 JORGE CERDAN JAIME ALVARADO ESCRITOR

De nuestra conversación por internet, resumo algunos puntos que desarrollamos.

-Asumiste una nueva forma de difundir poemas, esta vez por whatsApp, ¿por qué?

-El apogeo que existe en Europa de la digitación y mi trabajo en todo el tema  de Social Media y Community Manager, ha hecho que desde hace años vea a las redes sociales como una buena forma de compartir mis versos por las redes.

¿Divulgarás tus libros a la manera de Blogs?

Mis cuatro libros de versos, estarán en las plataformas digitales Amazon Kindle y Apple Books, las dos más importantes en venta de ebooks a nivel mundial.

En Europa, se está dando más relevancia al tema digital desde casa, lo cual es positivo pues crea una nueva línea de acción que tanto los autores como editoriales de Perú, debieran tomar en cuenta.

Es cierto que estamos viviendo una etapa sin precedentes de un cambio tan violento, pero debemos adecuarnos a esta, pero lo que nunca debe cambiar es el oficio de escribir y hay que seguir haciéndolo con la misma pasión y cuidado para que no pierda belleza.

¿Con esta nueva situación, no le estaremos dando demasiada importancia al tema digital?

Según mi experiencia, las editoriales en Perú no le daban importancia al tema digital, pero este es un magnífico espacio para la edición de temas literarios en general, especialmente en esta etapa de cierre de todo el equipo de ediciones físicas.

Acotamos que estas dos formas de publicaciones pueden ir paralelas. No debemos perder distancia a las tradicionales ediciones. Ambas pueden enriquecerse  y no rivalizar o anteponerse una a  la otra.

Jaime Alvarado, es un poeta solitario, no camina en grupos, no interviene en reuniones literarias debido a sus frecuentes viajes y señala como un gran referente de sus versos al poeta y escritor Marco Martos, que además fue su guía en los primeros escarceos poéticos.

Yendo a la temática de tus versos, noto que existe una permanente sensación de pérdida, despedida pero a la vez nostalgia por un posible reencuentro. ¿Esta es una manera de exorcizar tus fantasmas?

No necesariamente. Todo el mundo tiene pérdidas y fantasmas. Suelo sentirme cómodo tocando estos temas de pérdida, heridas, cicatrices y temas sociales entre otros. Lo que sí estoy seguro es que no voy a escribir sobre la felicidad, el amor incondicional. Esa decisión deviene porque creo que tanto el amor como la felicidad están sobrevalorados.

El poeta Alvarado, chosicano como el charanguista César Aguilar Alcedo, reside entre Londres y España por la naturaleza de su trabajo y tiene como libro de cabecera a cualquiera de las obras de Charles Bukowski.

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Cultura

A 15 AÑOS DEL DEBATE LITERARIO

Saúl Acevedo Raymundo

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(Escritores Miguel Gutiérrez, Alonso Cueto y Fernando Ampuero en Madrid. Foto: Paolo de Lima)

Un 23 de mayo como hoy, de hace quince años, se inició en Madrid el I Congreso Internacional “25 años de narrativa peruana (1980-2005)”. Fue organizado a iniciativa de la Asociación Cultural Mirada Malva, de los escritores Jorge Eduardo Benavides y Mario Suárez Simich, y del consejero cultural de la Embajada peruana en España, Augusto Elmore. El lugar fue el Palacio de Linares, sede de la Casa de América, el año 2005. Este congreso se volvió célebre debido a que posterior a él se produjo un encendido debate literario entre varios de los asistentes que luego fue difundido por los principales diarios del país. ¿Qué queda de ese enfrentamiento entre escritores bautizado en los medios como «debate literario» o «andinos vs. criollos»?

Existe cierta conexión entre el libro La generación del 50: un mundo dividido (1988) y el debate literario del 2005. Miguel Gutiérrez, quien tuvo una participación activa en este último, mencionó alguna vez que se había reavivado una discusión que él creía superada y a la que ahora se añadían nuevos actores y temas:

Pensé que los odios y rencores que suscitó mi libro La generación del 50: un mundo dividido eran cosas del pasado, hasta que un artículo mío —escrito en el 2005 para restablecer la verdad de lo que realmente ocurrió en un encuentro de escritores celebrado en Madrid—, desencadenó una increíble polémica que del territorio de la literatura se extendió a los campos de la cultura y la política (1).

Un antecedente histórico fue el Primer Encuentro de Narradores Peruanos realizado por la Casa de la Cultura del Perú en 1965. En aquella oportunidad se congregaron en la ciudad de Arequipa Ciro Alegría, José María Arguedas, Oswaldo Reynoso, Jorge Cornejo Polar, Tomás Escajadillo, José Miguel Oviedo, Sebastián Salazar Bondy, Eleodoro Vargas Vicuña, Carlos Eduardo Zavaleta, Antonio Cornejo Polar (director de la Casa de la Cultura y organizador), entre otros (2).

En la polémica entre «andinos» y «criollos», en cambio, se rompió el gueto de un congreso literario, probablemente sin proponérselo, y se difundió a través de los más importantes periódicos del país (3).

Los hechos: el congreso en Madrid se desarrolló del 23 al 27 de mayo del 2005 con una asistencia aproximada de cincuenta y cinco personas entre escritores, críticos literarios, editores y profesores. La cantidad de narradores era representativa no solo del periodo estudiado (1980-2005), sino de, por lo menos, un par de décadas antes (4). Fue más variopinta y ambiciosa que la realizada cuatro décadas atrás (de aquel evento solo repitió Mario Vargas Llosa). Participaron en doce mesas temáticas siendo el discurso de inauguración dado por Mario Vargas Llosa y el de clausura por Miguel Gutiérrez. En el primero, el autor de La Casa Verde resaltó que actualmente existen más ventajas en ser escritor de las que había en los años 50, cuando él comenzó. También criticó la supuesta persistencia de una narrativa «telúrica» en el presente siglo y que a algunos les hizo recordar sus postulados de La utopía arcaica (5). En la clausura, Miguel Gutiérrez habló sobre la perspectiva actual de la narrativa peruana y trató de poner paños fríos a ciertas escaramuzas que se habían producido. Dijo que el reconocimiento a la labor del escritor era algo accidental y que, a veces, llegaba tarde (recordó el caso de Arguedas). Además, que lo verdaderamente importante era el proceso creativo y no el tamaño de la foto en los diarios (6).

Miguel Gutiérrez. Foto: Andina.

No obstante, en los cinco días que duró el congreso se produjeron intervenciones en las que hubo ataques explícitos. Algunos de los denominados “criollos” sugirieron a los escritores “andinos” que debían copiar las fórmulas de los cantantes Chacalón o Dina Paucar para alcanzar su propio éxito. A su turno, los andinos denunciaron la existencia de favoritismo en los medios de difusión en Lima e insinuaron que la narrativa andina era superior a la producida por los criollos. En esos días los organizadores notaron que ambas tendencias comenzaron a nuclear a la mayoría de los asistentes en dos bandos reconocibles (e irreconocibles). A diferencia de lo ocurrido durante el encuentro de 1965, en el que los narradores llegaron a discutir sus diferencias en un ambiente de interés y de respeto por lo que decía el colega, en el congreso las fricciones rebasaron las buenas formas. Una de las expositoras, Rocío Ferreira, mencionó:

[…] llama la atención la apatía, la poca curiosidad intelectual y falta de solidaridad y ética profesional que algunos narradores de distintas generaciones que fueron invitados al Congreso en Madrid desplegaron al no escuchar las ponencias de sus colegas y, por el contrario, evidenciaron un exacerbado individualismo (7).

Por ese motivo y para aclarar los malentendidos, Miguel Gutiérrez decidió escribir un artículo a su vuelta a Lima sobre lo que, según su perspectiva, había ocurrido. El artículo salió el 29 de junio en el diario Perú21 y fue la chispa que incendió la pradera. En él reseñó positivamente la organización del congreso, resumió su propia ponencia, y criticó la práctica de los criollos a quienes tildó de ‘secta’:

[…] el malentendido tuvo que ver con la relación del grupo hegemónico que domina los medios de comunicación y los narradores del mundo andino.

[…]

Que la secta mantiene su poder lo prueban los despachos y crónicas desinformantes (publicados en los medios que ella controla) sobre el desarrollo del encuentro.

[…]

Es de conocimiento público que esta corriente [andina] es omitida por el grupo hegemónico en sus informes literarios, así como se margina o se minimiza a sus escritores más representativos.

A los pocos días el escritor Alonso Cueto respondió en el mismo diario:

[…] la hipotética secta debe ser muy inútil, pues los medios mencionan y reseñan obras de Miguel y de otros muchos escritores. La única secta real que existió aquí fue la de la revista Narración, que juzgaba y condenaba escritores en base a su supuesta ideología.

Para no hacer un recuento de todas las intervenciones, me centraré en aquellas en las que Miguel Gutiérrez intercambió argumentos y alguno que otro pullazo con Alonso Cueto, Fernando Ampuero y José Miguel Oviedo (8).

Afirmó Gutiérrez que la narrativa peruana estaba atravesando por un buen momento debido a la producción de las generaciones de los 80 y 90 procedentes de distintas partes del país. En cuanto al tema andinos y criollos, utilizó los términos «mafia», «secta», «argolla» aclarando que lo hacía en forma metafórica y sobre ello se preguntó: «Pero ¿existe todavía un grupo de esta naturaleza? Increíblemente sí, aunque ya no dispone ni mucho menos de ese poder casi omnímodo que detentaba el círculo en su época dorada (los años 50 y los 60)».

Alonso Cueto manifestó su desacuerdo en apoyar a un solo tipo de literatura ya que eso equivaldría a crear trincheras innecesarias. Agregó que: «Debemos “estar” pues solo por la buena literatura, la que surge de la soledad esencial de sus creadores. De lo contrario, corremos el riesgo, entonces sí, de caer en una visión sectaria, y habremos perdido, en realidad, toda esperanza».

Alonso Cueto.

Quizá las intervenciones más punzantes —en todo el sentido de la palabra— fueron las del escritor Fernando Ampuero y las del crítico José Miguel Oviedo. El primero inició su respuesta coincidiendo con Gutiérrez y Cueto en que el Perú de hoy es un país pluricultural que en el plano de la literatura no debería ser dividido en andinos y criollos. Y para entrar en la discusión afirmó que, si los escritores andinos no despiertan interés hoy, es porque no tienen el nivel de un Ciro Alegría o un Arguedas. Luego repitió la comparación hecha en Madrid: «Interesa Chacalón’, interesa Dina Paucar. ¿No es más bien que no se impone un equivalente literario de rasgos claramente andinos que desate pasiones entre los lectores?». En otra publicación se pesa de que el debate no se haya centrado en discrepancias ideológicas o políticas, sino en los ‘lamentos’ de ciertos escritores andinos ante la falta de reconocimiento público o fama. Por último, Ampuero recusó la apreciación que hizo Gutiérrez sobre los escritores criollos:

En su envanecida visión de sí mismo, Miguel Gutiérrez se arroga el derecho de juez supremo y hasta se pone magnánimo. Él osa calificarnos como autores «de nivel medio considerable, incluso los mejores de entre ellos», dando por descontado que lo suyo es lo literariamente encomiable.

Para José Miguel Oviedo, quien no asistió al congreso, pero fue aludido en un artículo: «Gutiérrez inventa una siniestra y gigantesca conspiración, una vasta intriga que parece inspirada a medias entre la novela gótica y la de espionaje, para explicarse todo lo que ocurre a su alrededor y donde él no esté incluido» (9). Añadiendo que el criticado era admirador de Mao Tse-Tung. Mientras tanto Ampuero, en otra publicación, agregó que lo era de Abimael Guzmán. Ante tales arremetidas, Gutiérrez replicó:

[…] remito a los lectores interesados a la extensa entrevista que me hizo el profesor de filosofía Dante Dávila para el libro Del viento, el poder y la memoria (páginas 309-333) publicado por el Fondo Editorial de la Universidad Católica. Todo está ahí dicho con claridad, con el necesario espíritu autocrítico, pero sin desgarramientos ni ominosos complejos de culpa (10).

A esas alturas las publicaciones habían proliferado en ambos bandos y todo hacía pensar que el fuego cruzado no iba a detenerse ni a tratar más sobre literatura (11). Pero, si revisamos con atención en los mismos artículos podremos encontrar reflexiones sugestivas.

Por ejemplo, mientras que para los criollos el problema que originó el debate se debía a la expresión de resentimientos acumulados, reclamos por falta de publicidad o conspiraciones ficticias; para los andinos, su raíz debía buscarse en un detonante más complejo y antiguo: la práctica hegemónica que durante décadas unos grupos sociales han tenido sobre otros. Un problema que trasciende a ambas tendencias y que tiene que ver con la historia misma del país. Donde la literatura solo es uno de los territorios en los que esa dinámica de uso del poder se manifiesta. La socióloga francesa Anouk Guiné, interesada en el tema, lo explicó así:

Decir que el debate «hegemónicos/andinos» es obsoleto equivale a olvidarse de la realidad histórica del Perú y de su impacto sobre la vida literaria. Pareciera que también en este país el «multiculturalismo», muy preciado hoy día en ciertos ámbitos académicos y políticos, hubiera hecho olvidar que la «diversidad» es fruto de relaciones de poder de tipo colonial y racial.

Anouk Guiné.

Una postura que intentó mediar, la del escritor y crítico Gustavo Faverón, sostuvo en aquella oportunidad:

Cuando un escritor con cierto poder en los medios de comunicación capitalinos niega (o desconoce) la dificultad que sus colegas provincianos tienen para acceder a esos medios, ese escritor contribuye, acaso involuntariamente, al doloroso centralismo y al injusto desequilibrio social, económico y político que aleja a Lima del resto del país.

«¿Qué hacer frente a esta realidad?», se preguntó Miguel Gutiérrez intentando contener la polarización a la que habían llegado:

En primer lugar, dar al traste las lamentaciones y no pretender ser admitido en los medios que la secta domina, pues es probable que si se le tocan las puertas alguno podrá ser admitido, pero en condiciones de subordinación. No, lo que hay que hacer es persistir en la creación de calidad cada vez más rigurosa y desarrollar una campaña agresiva estableciendo y fundando espacios, revistas y editoriales alternativos pero muy acordes con la modernidad.

Otro argumento que surgió en el fragor del debate fue considerar la venta de libros como la justa medida para establecer el éxito literario de un autor. Sin embargo, esto fue rebatido con la idea de que es justamente en ese espacio donde opera la influencia de las amistades en la industria editorial. Las recomendaciones o ‘argollas’ ciertamente pueden decidir qué libros verán la luz o qué libros no. Por consiguiente, la venta no garantiza obras trascendentes o siquiera aceptables. Para Raúl Tola: «… incluso bajo ese supuesto, la única distinción que debería importar es la que separa la buena literatura de la mala, y allí las ventas y la presencia mediática no definen nada (pensemos en Paulo Cohelo, si no)». Un enfoque distinto introdujo consideraciones de carácter étnico. Gregorio Martínez señaló a su turno que la literatura andina tiene que atravesar por un tamiz que se enfoca en el color de la piel: «… en la reyerta literaria existe de por medio una cuestión de pinta y pretensión. Siempre ha sido así, en el Perú y en América entera. Esto desde la invasión europea. Todo matiz caucasoide otorga privilegios». Por ello se cuestiona:

¿Acaso la (Escuela) Naval y otras instituciones no exigen examen de presencia? Justamente los ‘regios’ quieren perpetuarse como los exclusivos comensales del exquisito manjar que en castizo se llama gollería. También para trabajar en la TV y en cualquier sitio con buen salario, la pepa caucasoide, no el talento, es condición imprescindible.

Por eso en décadas pasadas grupos como Narración y Hora Zero representaron una irrupción multicultural de escritores mestizos, andinos y amazónicos que supieron enfrentar el centralismo de Lima y el hegemonismo en los medios. Para ello recurrieron a sus propias formas de expresión en base a revistas, libros, recitales, talleres, pronunciamientos, debates, etc. Otros colectivos surgidos en el presente siglo provienen de universidades, centros culturales y de los más diversos rincones del país (12). Estas nuevas oleadas han sabido aprovechar los espacios que brindan las editoriales independientes, el auge de las ferias de libros realizadas en provincias, y la creciente influencia de Internet y las redes sociales. Todos mecanismos legítimos para enfrentar lo que el autor de La violencia del tiempo denominó “el problema entre hegemónicos y excluidos”.

En una entrevista que le hice a Miguel Gutiérrez el año 2013 precisaba su participación en el debate:

En esta famosa polémica a mí me ubicaron como escritor andino o muy ligado a ellos. Pero yo en ningún momento planteé mis criterios en esos términos. En mis textos yo matizo mi posición. Lo que pasa es que el escritor criollo se refiere al escritor limeño y, particularmente, al escritor miraflorino o de San Isidro, mejor dicho, al pituco. Pero, en todo caso, los criollos serían todos los costeños de las grandes ciudades, en ese sentido yo también sería un escritor criollo. En lo que no estoy de acuerdo con mis colegas, que denominan andinos, es que solamente la literatura andina representa al país. Yo no creo eso y más bien estoy por la imagen multiétnica y pluricultural del país (13).

En uno de sus últimos ensayos, La cabeza y los pies de la dialéctica, señaló a manera de conclusión: «Si algo demostró esta inusitada polémica es que también en el aparente territorio neutral de la literatura y el arte el Perú sigue siendo un país dividido en el que se reflejan las exclusiones sociales y étnicas imperantes».

Hechas las cuentas, ¿fue positivo el debate entre andinos y criollos? Al menos para el escritor cusqueño Luis Nieto Degregori lo fue: «Solo a raíz del debate iniciado en el Congreso Internacional de Narrativa Peruana realizado en Madrid en mayo del 2005 los escritores andinos salieron de su relativa invisibilidad». Lo dice porque los medios de comunicación pueden contribuir a la promoción del autor y su obra delante del gran público. Al menos parcialmente. Un diario como El Comercio, por ejemplo, tiene una considerable influencia en el campo de la cultura. Pero como se trata de una empresa privada sus directivos y redactores podrían alegar que ellos promocionan a quienes consideran conveniente. Un argumento casi irrefutable. Sin embargo, existen medios del Estado, es decir, financiados con los impuestos de todos los peruanos, que también hacen programas culturales. Fue el caso del programa televisivo Vano oficio, que dirigía el novelista Iván Thays, que fue acusado por algunos escritores de no ser un espacio plural.

Todo esto explica por qué en Madrid se desbordó el cuestionamiento en torno a la orientación o influencia que tienen los medios.

En el balance final de la española María Ángeles Vásquez, organizadora del congreso, hubo unas de cal y otras de arena:

Lo visto y expuesto en el congreso de Madrid debe servir para que los escritores peruanos acepten sin discrepancias la diversidad y pluralidad expresivas y temáticas de su propia narrativa, que dirijan su esfuerzo a romper el aislamiento académico y mediático, fruto de una inexistente política editorial que los mantiene prácticamente inéditos. Están suficientemente maduros para ello y los avala una irrefutable calidad.

Y dando por concluida su participación en el debate, Miguel Gutiérrez, quien más ataques y objeciones había recibido, dijo:

No me ha hecho feliz esta contienda, pero si en algo puede ayudar a los escritores de provincias, y a todos aquellos que son marginados o silenciados, a persistir en su entrega a la literatura y a luchar por abrirse un espacio propio, entonces todo será justificado.

NOTAS

(1) Entrevista de Ezequiel Maldonado y Angélica Aranguren: “Miguel Gutiérrez: un heterodoxo en la literatura latinoamericana” aparecida en el portal Pacarina del Sur, Revista de Pensamiento Crítico Latinoamericano. Año 2013. P.328.

(2) Mario Vargas Llosa no estuvo presente, pero semanas antes había ofrecido una conferencia sobre el tema en la ciudad de Arequipa.

(3) La mayoría de artículos y entrevistas se publicaron desde fines de mayo hasta septiembre en los diarios La República, El Comercio, El Peruano, Correo, La Primera y, especialmente, Perú21. También opinaron personajes mediáticos como César Hildebrandt, Rosa María Palacios, Beto Ortiz y Augusto Álvarez Rodrich. Los textos fueron agrupados por la revista Ómnibus en una edición especial y a la cual remito la mayoría de citas usadas. http://www.omni-bus.com/congreso/debate/indicedebate.html

(4) María Ángeles Vásquez, directora de Mirada Malva, mencionó que antes de iniciarse el congreso los escritores donaron —para su sorpresa— casi trescientas de sus obras a la Biblioteca Nacional de España.

(5) Ensayo sobre la vida y obra de Arguedas que en 1996 desató una intensa discusión en el campo de la literatura y aun en los de la antropología y la sociología.

(6) Pueden ver el programa de las mesas y los nombres de los ponentes en:  http://www.congreso2005.miradamalva.com/mesas.html

(7) Coincidiendo con Ferreira, uno de los organizadores, Mario Suárez, escribió en El Peruano: «Alonso Cueto […] calificó de «irregular» el contenido de las ponencias presentadas durante el congreso. Respetaría su opinión si hubiera asistido a la mayoría de ellas y no sólo a aquellas en las que participaban sus compañeros de grupo. Si no se hubiera ido de museos y toros con Ampuero y demás satélites […] Pero no sólo no lo hicieron, sino que además Cueto criticó al resto de sus compañeros, a la mayoría de ellos sin siquiera oírlos, y con el agravante de haber sostenido él mismo la más pobre de las ponencias».

(8) Fue tal el aluvión de artículos, entrevistas, cartas que un escritor radicado en Europa por más de cuarenta años, Carlos Meneses, sugirió que con ellos se podía editar un libro: «Eliminadas las mezquindades, ¡dónde no las hay!, y restada algo de fuerza a la pasión con que varios han intervenido, la reunión de textos puede ser todo un éxito».

(9) Voy a omitir otras intervenciones que incurrieron en golpes bajos y medias verdades debido a que distorsionarían lo esencial de este recuento.

(10) Se refiere a las respuestas que dio sobre diversos temas, especialmente en torno al marxismo en la literatura, Abimael Guzmán y Sendero Luminoso.

(11) Escritores como Oswaldo Reynoso rechazaron esta discusión en la que, sin embargo, tenían una clara postura: «Me parece una polémica inútil, que no aclara nada, y da una visión de lo que actualmente es la crisis de la cultura en el Perú. Yo no creo que haya escritores andinos, criollos, limeños, provincianos, exitosos, excluidos… Me parece que esas cosas son tonterías. Lo que toda la vida ha existido en el Perú son grupetes de pitucos que se arrogan la representación literaria del país, porque detrás de ellos están los poderes».

(12) A nivel gremial se pueden considerar dos interesantes experiencias: la Asociación Nacional de Escritores, Artistas e Intelectuales del Perú (ANEA) y, más recientemente, el Gremio de Escritores del Perú.

(13) En revista Sikuri, Año I N.º 1, 2013. “La violencia del tiempo está formada por varias novelas”. P.21.

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Cultura

LA IMAGEN DE UN ÁLBUM Y LA METÁFORA DE VOLAR

Doan Ortiz Zamora

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Tomar una fotografía al espacio que nos muestra un sonido, un movimiento, un gesto o la presencia de que alguien estuvo allí: salvaguardando al tiempo. Segundos después, un murmullo, la gestación del aire y de quien tomó la fotografía crea lo seres: “…un libro de dibujo o Poesía / donde se aprieten las ruedas, el humo, las hojas, / los papás que usan tirantes y los fantasmas. …” La melancolía de la ribera y las metáforas dentro de un álbum; o si desearíamos caminar dentro del verso: un álbum hecho de melancolía acostado de la más horizontal ribera y vigilado exigentemente por el suceso completamente natural de una metáfora.

La costumbre cotidiana nos muestra que las fotografía pertenecen a los álbumes como las hojas a los robustos robles, y los álbumes a las familias; como un tesoro resguardado por el gigante aroma del tiempo y en su abatir un enigma diseñado por esos rostros, cuerpos, canciones y pinturas tendidas en un poema. En 1970, José Watanabe es declarado ganador del Premio Poeta Joven del Perú con su libro: “Álbum de Familia”. Este poemario encarna diversas melodías que conducen a Watanabe a encontrar un verso sonoro. Antes de ganar este certamen, Watanabe ya había participado obteniendo una mención honrosa con el poemario: “Arquitectura de la sombra en la hierba”. Y en este intervalo de tiempo, antes del nacimiento de Álbum de Familia, aparecen poemas sobre la cotidianidad, la familia, la nostalgia, con una base estructural de lo que vendría hacer su poemario ganador. La corrección es el encargo hecho hábito por muchos de pulir, frenar, acertar y corroborar el verso idealizado en el verso concreto. Watanabe corrige varios poemas de esta etapa ya mencionada para pulirlos en «Álbum de Familia», mostrando madurez y cambiando el vértigo que osa la poesía de juventud en su estado de describir, eclipsar y el previo perdurar para convertirse en el sólido, conciso, clave estremecimiento de abolir todo acto de inestabilidad para el advenimiento de la poética en el escrito.

El primer poema de Álbum de Familia es Chagall. Una notable representación poética sobre volar, la manifestación de los elementos de la obra del pintor francés Marc Chagall, genera una creación de lo que puede suceder cuando uno imagina o crea una aleación entre el anunciado verso y su realización grafica. “Si me atrevo y abrazo la ventana / puede suceder: el cielo gris con su golondrina completamente natural / o dos amantes sobre el mismo cielo anunciando el verano.” La cotidianidad como semejanza de espacio y respiro, el verso expresa un día común, el momento de la sorpresa genera el abrir la ventana, lo que va pasar después puede suceder, va a suceder, va a ocasionar el anhelo de esperanza. Líneas después anuncia: “Chagall ha detenido su largo vuelo sobre mis libros, / viene de sobrevolar los campos y las aldeas, ha estremecido / los árboles.”  El ente artístico que enfoca su voluntad de idea poética, detiene su paseo surrealista sobre los libros, ha recorrido distintos paisajes, y en su viaje a dejado un legado de asombro y sensación de infinito a los árboles. ¿Reverencia por parte de los árboles? ¿Chagall es Watanabe? ¿Los dos usan límites de diferencia como la naturaleza y la ficción? El uso del verso en este poema abre la posibilidad de jugar con la gravedad. Newton ha descalabrado manzanas con sus ojos miopes y Chagall ha derribado los frutos y su símbolo de caer que más de acto físico muestra una manera poética de calcular y atraer.

La familia desprende de una agrupación de categorías, no solo concernientes al grado de consanguinidad sanguínea; sino al lazo de cercanía, filiación, entendimiento, enfrentamiento y correlación que tenga un hombre con su entorno. La interacción de estos elementos, proceden a ser magnéticos, desde el punto de vista de acercamiento y cotidianidad.

Watanabe en base de fotografías poéticas muestra los sucesos que se producen en una familia, el mar de la continuidad, sus puertos desolados y los navíos inquebrantables seduciendo a la marea un sonido oculto. Los parientes, los amigos, artistas, las desventuras y esperanzas son los tripulantes de estos navíos: el padre y hermano de Watanabe, Modigliani, Leonardo Da Vinci, Chagall, “el lamentable Prometeo”, Utamaro, Beethoven y la certeza de acciones de otros personajes a los que no nombra, pero los recuerda.

En las siguientes páginas del álbum encontramos: “Flores de Plástico”, con una premonición al limbo de lo material y lo espiritual. “Cada uno de estos días del Señor / un vendedor demuestra en mi puerta / que somos menos perdurables que el plástico. / y ya mi casa está llena / con diversos objetos garantizados irrompibles.” La soledad de los días, y el vaivén de la realidad con relación a lo perdurable e interminable. ¿Cómo hacer una comparación con un objeto de un material de significante tan artificial? La metáfora de las flores de plástico plasma esa belleza estoica, intacta, pero a la vez con ningún fluido de vida; tan vana y tan inservible. “La urgencia por entregar la primavera / es probable causa de algunas deficiencias: / no hay secreto placer entre el polen y el estambre / ni esa inmemorial premonición / que estremeció al hombre ante la flor marchita.” El destino de los signos en el verso, entregar la esperanza o la entrega de toda esa vitrina de flores verdaderas que han esperado su verdadero lugar. El polen y el estambre juegan una combinación de inicio, de origen, también de duplicación e imagen de reinventarse. El hombre camina y va hacia los vacíos, vuelve el signo recurrente de la muerte: la flor marchita, el ocaso de lo natural; pero teniendo cuento que versos atrás mostro el idilio y la comparación en lo material y espiritual.

En “Poema Trágico con Dudosos Logros Cómicos” sostiene que: “Mi familia no tiene médico / ni sacerdote ni visitas / y todos se tienden en la playa / saludables bajo el sol de verano.” La cotidianidad, el silencio de la familia, el afán por crear estética de lo simple, la poesía delicada y sensible. Los giros que propician la poesía de Watanabe es constante acto de navegación por su casa, el norte del país, las actividades cotidianas, los objetos comunes con el atributo de acompañamiento: “la tribu de los relojes”, “los dueños de la fonda” y otros. El poema Sugerencias muestra el refugio del poeta y sus entablados lazos con un oficio y su proceder, determinando las voces de los escribidores y sus anuncios como fijos y estáticos, asumiendo con poca sensatez aceptar sus normas. En cambio, Watanabe forja una disolución que camina llena de Poesía para enfatizar sus respuesta y reclamo: “Los literatos dicen que estamos muertos, / pero qué difícil resulta ocultar de los ojos de los muertos / en un triste acto de magia / la sonrisa de mi mujer, mis libros, mi hijo / anunciando por el tejido de lana Patito / que me ensueña largamente hasta las babas.

«Álbum de Familia» condensa una unidad y un colectivo extrañamente relacionados de poemas memorables, mostrando a una promesa en su tiempo y a una realidad posteriormente, y en la actualidad a un clásico de la poesía peruana. Este poemario aun con un Watanabe juvenil muestra la madurez y el trabajo de corrección y aprendizaje, como el poeta en muchas de sus entrevistas y conversatorios mencionaba: el ejercicio de escribir como profesión. El oficio de pulir, tallar y dar el detalle de cada verso con una idea concreta, ardua labor que la Poesía exige y en la actualidad se ha dejado de conceder este rígido ejercicio.

Poema como Las manos, donde menciona la travesía del padre desde el Japón, y a quien considera como el iniciador e inventor de caminos, el que entrega las manos a su hijo y el significado que tiene en la vida, forjar, ejercer y caminar. Kitagawa Utamaro, el pintor de estampas japonés emerge en este poema como la imagen de las manos, o como un fino grabado, que se adhiere a la estética del escrito. Álbum de Familia, es un paisaje cotidiano de la convivencia, es un rastro que solventa un sonido y un rostro. Es una serie de fotografía que conviven en el camino de la poesía y al leerlo origina el eterno retorno a volar.

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Cultura

Un instante de silencio en el cosmos poético peruano: algunas anotaciones críticas sobre la antología (2009-2019) Tiro al blanco escrito con negro de Albert Estrella por Julio Barco

Julio Barco

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Diez años es el lapso de tiempo creativo que recopila el último libro antológico de Albert Estrella (Cerro de Pasco, 1985) titulada Tiro al blanco escrito con negro, proyecto que pone a nuestro alcance una de las poesías más híbridas y atrevidas del ande peruano; trabajo lírico que se aleja de lo retórico, sabe beber de las aguas de la tecnología, no para sumergirse en los acueductos banales del nombre o el hechizo del canto dirigido por un cultivado poder, sino para criticar las formas más íntimas del lenguaje poético; asunto que Estrella, formado e informado, recupera y agudiza, circunspecto como cirujano desde una observación desencantada como intensa, crítica como violenta.

Desde el prólogo, se observa la intensión del autor; curioso descontento y profunda mirada sobre el trabajo del tiempo frente a los versos “Un Autor como Borges, a los setenta años, con toda su erudición, esperaba la decantación del tiempo como si los textos fueran formaciones geológicas y donde el rio es el tiempo.” como también un ritmo  e intensión no concretada, lo que genera una sed de movimiento, un tenaz ejercicio de la palabra, de seguir el tan anhelo ya : Esta edición por tanto tratará de no perpetuarse, al ser una mera percepción mía, una opinión superficial de lo que yo considero mis mejores textos. Es por tal motivo que evadirá el “depósito legal” y sólo habitará en la biblioteca de algún lector conocido por mi persona y que sienta un verdadero interés por este arte de la prestidigitación, de querer darle al blanco, pero no acertar, de querer escribir una cosa , cuando en realidad escribías otra cosa .

En ese arte de prestidigitador, el artista es un mago, es el diseñador que clava su sentido frente al caos y la nada; elevando la subjetividad, crítica y mirada plena que tiene quién desea comunicarse desde lo interno, expectorar y entender lo real, y explicarse a través del lenguaje; lo que termina también constituyendo un ejercicio de taumaturgo.

Sin embargo, la poesía de Estrella es también consecuencia del rico trabajo poético que realizó la poesía peruana a inicios de siglo XX, es decir, todo es riquísimo detritus poético infecta su arte escrito, como purulenta música ingresa y sacude las raíces y brota entonces la libertad y originalidad de la vanguardia; como también el trabajo de poetas latinoamericanos, -sea la Literatura de la Onda mexicana, Los Infrarrealistas, Hora Zero, Nadaísmo colombiano, etcétera- así como de la irrupción de internet en el espacio poético. En ese sentido, lo interesante de Albert es su afán de lograr un auténtico modo de ser en el uso de la palabra, de manifestar su un cosmos propio, donde la tecnología, la ciencia, la desesperanza, lo irónico, el propio sentir los sonidos mentales de lo poético sirven de axiales para la creación de su propio cuaderno lírico.

Distanciémonos de las emociones que nos brotan al escribir sobre su verso y sus vigorosas posibilidades, miremos con lupa quisquillosa, de animales curiosos, la composición de uno de ellos. Elegí Mi generación Markada, por contener bastantes guiños del arte de Estrella: trabajo con los soportes del lenguaje poético, uso de la tradición, lenguaje coloquial e inteligente, creatividad desbordante:

(2)

Así, de modo súbito, con esa ventanita con cita azul y un equis dentro de un cuadrado rojo y tres opciones como rótulo de una interrogante, que debajo prosigue el hilo del poema; hilo donde Estrella una realidad cuántica donde lo observado dentro de la mente del autor, en este caso el balance personal de su generación con la propia simultaneidad de internet se alimentan y funcionan en la misma escena donde se da lo poético; Albert es como un pintor que uso la mancha de tinta de vino como parte de su arte, cociendo en él –como Joyce con los pentagramas musicales, Ezra Pound con los ideogramas, Juan Ramírez Ruiz con el lenguaje pallareiforme, o Haroldo de Campos siguiendo a Pound con otros ideogramas, por no citar a Verástegui, o a Zurita, entre muchos otros- pedazos de otros lenguajes, espacios que sirven para amplificar, hacer dudar del punto de escritura, romper los hilos de lo lógico (1), deshacerse de la mirada cosificada del poema como párrafos regulados de forma métrica y abrir otros soportes/ ejes mentales/ espacios de copiar & pegar/ cortar & cargar contenido como mecanismo soporte-funcionalidad poética; no es casualidad el uso de Xavier Abril para abrir el poema de Estrella; es Abril un vanguardista, obstinado, trotamundos, disímil, loco artista que trabaja de forma tenaz el verso y es parte también de una época dorada, aquella vanguardia con Moro, Eguren o Vallejo o Churata; Estrella, que los ha leído y releído, es también parte del contexto de otras poéticas que afectan más su tono, tanto Verástegui como la desbordante y

(y 3)

Como vemos, el tono de poema se mantiene, logrando un efecto tanto desenfadado como sincero, trasgresor e ingenioso; se-trata de un artista que comprende el ser vivo, es decir, el ser de lenguaje que es un poema, y trabaja organizando esquemas de vitalidad que nutren la auto-conciencia del texto; es también destacable el uso de cursiva y mayúscula para abrir más movimientos rítmicos dentro del verso, que ya no se sabe si es poema, rap, o prosa cortada, rápidamente repetida como salmo o como motor de energía interna. Pienso –extrapolando la idea de Estrella- sobre la generación marcada (con C de César Vallejo) por Daddy Yankke como Zuckerberg, 2 personajes tan esenciales para entender nuestro entorno, que, afectaron a su modo en nuestras percepciones y recuerdos, y como ello, dentro de un ámbito que puede ser sacro o lúdico, que es el ejercicio poético logra canalizar y tornarse forma; esa generación marcada, no tiene solo a Estrella como un faro del re-mixeado de la realidad global sino a varios tenaces programadores de poesía como J Stiven Medina, en Andahuaylas, o Moisés Jiménez Carbajal en Arequipa; o incluso proyectos como los de Sub 25, o los de los hermanos Vera que incluyen diagramas o ejes virtuales, e incluso trabajamos más recientes como el libro Hospital del viento del crítico y poeta Paúl Guillén; en fin, toda una generación marcada por iniciar sesión en una red social, por las redes que fomentan los hipervínculos, por algoritmos que acendran nuestro pensar, por chats y emoticones, por memes y formas digitales de interactuar; creada por un norteamericano, que usa, como todos saben, los datos e información de los usuarios como objeto de comercialización; en fin, tampoco son épocas oscuras para el poema y sus usuarios, al contrario, estos espacios, con sesión iniciada, sirven como plataforma de entendimiento de muchas formas de crear arte, culturas y miradas; de colocar ideas, de compartir libros y antologías que servirán para alimentar el movimiento poético; si uno conserva alegre los ojos puede observar el infinito paisaje que también añaden la tecnología dentro de su escritura; frente a ese entorno, su trabajo destaca como una apuesta lubricada desde el estudio y entendimiento, como una relectura de muchos otros soportes/ejes de comunicar un poco el logos donde la mente contemporánea gira –como trompo- al moverse dentro de la nueva realidad. Este interés de colocar imágenes continúa en otros versos como:

(4)

Donde observamos un juego literal de sentido del signo, una continuidad de discurso entre verso e imagen, o

(5)

Este último recuerda la poética de Alberto Hidalgo en Química del espíritu, especialmente aquel poema tan plástico llamado Jaqueca, que es así:

(6)

En ambos poemas, tanto el poema artefacto sintítulo de Albert Estrella como Jaqueca de Alberto Hidalgo tienen un espíritu lúdico de romper las formas del verso e idear una forma seguir el espíritu que se propone decir; espíritu que refleja claramente el carácter iconoclasta de los dos bardos, es decir, su rebeldía, la subversión contra los sentidos planteados y la posibilidad de resemantizarlos; no deja de ser también influencia el universo del Nintendo o los videojuegos que dan la idea de un disparo, de dos círculos que se mueven, ejes, pupilas que suavemente tiemblan: la semántica poética muta, parpadea hacia otro sentido que nos recupera como forma irónica, como forma incompleta, como unidad dentro de un cosmos plural donde inquietantemente observamos la destrucción del Poema y entramos a un espacio de juego; de un extremo a otro extremo del siglo dos poemas se observan, sus discursos y miradas nos abren nuevas formas de reflexionar el arte moderno; que es sin duda exploración e intensidad en los que manejan los códigos sobre los que se sostienen.

En esta antología Estrella tiene claro sus referentes: Héctor Hernández Montesinos, Antonio Cisneros, Eliseo Diego, Gonzalo Rojas, Xavier Abril, Rimbaud, Allan Mills, Fito Páez, Rodrigo Fresán, Heidegger, Nelly Sachs, Neruda, Van Gogh, César Vallejo, Zymborska, Zurita; u otros con los que ironiza como Coelho o Hitler. Es natural que su poética sea un diálogo como un entender nuevamente los ejes discursivos de esta gama de autores, como también recuperar sus propias poéticas para nutrir la suya, lo que me parece un acto destacable dado que la poesía es un sumo diálogo de voces y miradas, que tejen y crear el bosque simbólico; esta antología no solo tiene poemas de sus Cuchillos afuera (2009), Cielo de Pasco (2018), Po-Ética O la construcción del cielo (2011), Las Súper-Cuerdas (2013) también presenta dos ensayos sobre poesía; uno de ellos, nos arroja el trabajo que hace Albert Estrella con otros referentes:

(7)

En ese sentido,  recupera la misma energía dada y guardada en los versos, tornando su arte un espacio alquímico de ecos y latidos nuevos, un magma sustancioso de colores, como una suerte de nueva rapsodia modernista, que como sabemos, con Rubén Darío a la cabeza, creo un arte de muchas texturas y diálogos culturales; aquí, observamos:

La poesía –para él (tal vez para algunos Quantos más, incluido H.H.) –sería una autobiografía del lector, quien escribe lo que el poeta deja como figura”

Curioso fragmento: nos permite ver la camada de autores que transfiguran las voces poéticas buscando un camino de identidad propia, como Allan Mills o H.H., que es el chileno Héctor Hernández,gran motivador de las nuevas formas de modelar-barajear-subyugar-concatenar el art poetic; tornando la actividad de escribir poemas  como una senda personal, de aprendizaje perpetuo, de tonalidad del uno mismo, de búsqueda sobre nuestras propia realidad, esquema, voz y universo como flor abierta ante nuestros ojos. Este poema también sirve de espacio teorizante sobre la propia naturaleza poética,:

 el lenguaje tiene agujeros de gusano que te transportan en el espacio, tiempo y sentido del texto porque la hoja en blanco es el UNI – VERSO y donde si uno escribe inicio al final de un texto, no corresponde como sugiere la física Quántica, que uno en las antípodas del texto cuando ya ni nos acordamos de él, (y8) que sitúan el timbre lírico del autor en una suerte de exploración bajo la piel de lo dicho, bajo formas y tonadas, en lo más erizado del signo,:

 Nuestra poesía cuenta “la nueva novela” de la lírica (a manera de Juan Luis Martínez) y empieza con el clásico había una vez, un yo que retornaba a sí mismo que ahora eres tú el que está leyendo y retornando hacía ti. (y9)

Este manifiesto nos arroja a pensar la poesía en su estado más biológico, ampliando incluso una parte sobre la vida de los gorilas, que serían los poetas canónicos y su inevitable nivel de supervivencia de generación en generación; los poetas, como gorilas, viven en constante intercambio de adjetivos aunque también de posturas y miradas, de artes y críticas que solifidican el canon de un siglo a otro; esos desajustes y violencias son como los gorilas, aunque más atrevido me resulta el siguiente simil, donde Estrella argumenta de la posibilidad de entender el lenguaje en la dimensión del ARN & ADN, donde, según Vallejo:

(y10)

…todo poema es un ser vivo y el arte poético, en realidad, tiene una gran importancia para el ser humano, ya que termina rigiendo como un certificado de vida, totalmente profunda y esencial; entonces el ADN sirve para sostener la idea de poema como biología y el acto poético como una investigación desde y dentro de lo más vivo que poseemos:

(y11)

Hay todo esto en el arte poético de Albert Estrella, una poética elaborada con la energía de los viejos maestros, pero bien plantada en la ironía, juicio, angustia de nuestro tiempo virtualizado, segundo a segundo, con clicks modernos, sonidos de teclados, ventanitas abriéndose mientras uno teclea su mente en sí misma abierta como lánguida flor, o en un Paint donde copiar, pegar, cortar, cargar la mitad de tu vida, mientras las cabinas de internet siguen ululando de la soledad del artista que, cargando de sensaciones, oyendo a Spinetta o Charly García como a Li Po o Panero, pueda resetear el viejo cassette (donde chirría la voz de Antonio Machado cuidadosamente formal, de Eguren asustado, de Juan Ramón Jiménez iluminado por la luz) de la lírica y comprenda el infinito poder de electrizarla; mezclara y construirla desde orilla disímiles, donde yo y tú sean una hoja de word perfectamente trabajada en la soledad, con ejes y campos, con fuerza y vida, y recuperar en el gozo a tantos astros; ese resetear que planteaba gente como Reynaldo Jiménez, en obras como Ello inseguro, cito:

Como del juego manos
Hacinando de amores
Así andando por mor
Como bestias de carga (12)

con la nueva rueca de la pospoeticidad y la reinvención lírica. Aquí está Albert Estrella con su nueva antología que son 10 años de trabajo y rebeldía desde el software del signo.

NOTAS:

(1) La continuidad de absurdísimo que ya César Vallejo planteaba en Trilce.

(2) y (3) Del poema Mi generación markada

(4) Del poema Abisnauta.

(5) Que no posee un título pero, por su singularidad, funciona como artefacto dentro del poema.

(6)Poema Jaqueca de Alberto Hidalgo

(7) y (8) y (9) y (10) y (11) Poema la Re-Evolución de la literatura

(12) Ello inseguro pág. 74

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Cultura

EL EXTRAÑO CASO DEL ESCRITOR CARLOS TATAJE

Joe Guzmán

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Si hay alguien que representa la intelectualidad trujillana en estas últimas décadas, ese es Carlos Rómulo Baldwin del Castillo, más conocido como Carlos Tataje. Poeta, pintor, narrador y estudioso de las civilizaciones primitivas y de la filosofía inca.

Ha sido ganador y finalista en distintos premios literarios locales, nacionales e internacionales, además de ser seleccionado en antologías liberteñas de poesía y cuento.  

Tataje me hace recordar a los escritores poco reconocidos que formaron parte de las insurgencias provincianas (el grupo “Norte” en Trujillo, “Aquelarre” en Arequipa, “Orkopata” en Puno) y cuestionaron un modernismo desgastado en las primeras décadas del siglo XX, para luego explorar e iniciar los nuevos caminos de la vanguardia peruana y reivindicar el mundo andino. Su conocimiento, respecto a la filosofía del mundo incaico, y talento como poeta y narrador están formados por un mismo lazo: la pasión por la historia. Esto ha conllevado a que en el 2018 saque a la luz, fruto de una investigación de más de treinta años, unos pocos ejemplares de “Fundamentos y pensamiento mágico”, la primera parte de su monumental obra llamada “Mundo Inca”. He tenido la oportunidad de leerlo y me ha dado una visión más amplia, esquemática y rigurosa sobre la filosofía del Tahuantinsuyo. Nos muestra distintos elementos que sirven como herramientas para una mejor interpretación del pensamiento andino. Cabe decir que tampoco está exento de polémicas y discusiones.

Obviamente la publicación de “Fundamentos y pensamiento religioso” ha pasado casi desapercibido en los medios de comunicación, salvo poquísimas excepciones, y en la escena “cultural” trujillana.  Fue presentada en la Feria del Libro, en un horario difícil de albergar a mucha gente y sin la promoción que mereció tener.  Pero esto no parece sorprender a Tataje, tan acostumbrado a la indiferencia y pasividad de los que aparentan ser los rostros de nuestra cultura.

Menos mal que aún lo tenemos caminando por estas calles, apareciendo de vez en cuando en algún recital o festival, menos mal, digo, porque no quiero ni imaginarme qué pasaría si no fuera así. Es un autor que ha hecho del silencio y de la discreción, un lugar ideal para seguir escribiendo sus obras, pese a la escasa difusión que tienen.

El objetivo de este texto es comentar y difundir su obra poética, teniendo en cuenta que hay mucho material inédito que esperamos publique. Sus indagaciones e investigaciones respecto a la filosofía inca servirán como base para otro texto que escribiré más adelante.

La primera vez que supe de él fue en el primer año de mi época universitaria. Con unos amigos teníamos la costumbre de asistir todos los miércoles a los recitales que se organizaban en el centro de Trujillo. No recuerdo qué autores leyeron sus poemas esa noche, es lo de menos.  Luego de terminada la lectura poética, se tenía la costumbre de dar el micrófono abierto a la gente del público para que lean sus poemas. Normalmente no participaba nadie, pero esa noche, apareció una figura que había estado camuflada en la parte de atrás. Respetuosamente pidió la oportunidad de recitar algo de Martín Adán. El texto era una combinación de “Aloysus Acker” y “Escrito a ciegas”.  En aquella voz había sentimientos que se contradecían, estaba presenta la vida y la muerte, la valentía y el miedo, el éxito y el fracaso, la esperanza y la resignación.

Luego de estas líneas:  Si quieres saber de mi vida / Vete a mirar al Mar. Se tomó dos segundos y siguió recitando otros versos que no eran del poeta limeño, sino de él mismo.

No quiero buenas ideas

Tan solo quiero un buen sueño

Cual sarcófago del muerto

Un Tuthankamón cualquiera

Sin freno

Por siempre eterno

Navegando en el Leteo

Con cuánto temor del tiempo

Hoja de igual primavera

Juzgad la alma mía al peso

Tres veces negó San Pedro

Caronte sabe mis huesos

Boleto que nunca expira

Conserje ebrio de museo

Todo amor no más que un eco

Platón no toca la lira.

Rarísimo, poseía el mismo estilo, ritmo y musicalidad que el poema de Martín Adán. Esto representa una de las grandes cualidades de la poética de Tataje: la apropiación estilística, histórica y psicológica de diversos personajes. El poema, titulado “A Rafael de la Fuente Benavides, Martín Adán”, pertenece al poemario “Epitafios”.

Son tres los poemarios que se conoce de Carlos Tataje “Dedicatorias”, “Epitafios” y “Kay Pacha”. Los dos primeros forman uno solo, pero los tuvo que dividir para poder participar en distintos concursos Así que uno lo envió a Madrid y el otro a Lima. Los dos salieron ganadores. Con “Dedicatorias” recibió en el año 2002 el Premio Gastón Baquero, convocado en Madrid por la editorial Verbum. Con “Epitafios”, siete años después, ganó el Premio Copé de Plata. Es necesario mencionar que el poemario “Kay Pacha” quedó finalista en el Premio Copé del 2015. De este último, ha dicho lo siguiente:

“Kay Pacha o El Universo del Hombre, en el idioma quechua, es una cosmogonía de la élite cuzqueña, donde se rebela el nombre del Gran Espíritu, Apu Kon Tiksi, un nombre que debían mantener ocultos todos los miembros de la etnia inca”. Considera que este poemario aún no está terminado. 

Podríamos afirmar que si los poemarios no hubiesen sido premiados, los lectores no tendríamos acceso a ellas. Detalle absurdo e inexplicable que nos da a entender el mal manejo que poseen algunas editoriales hacia la obra de los escritores.  Tengo una larga obra inédita, no he podido publicar lo que deseo, porque discrepo con algunos editores. (Cabe precisar que el poemario “Dedicatorias” está publicado en el blog www.tatajepoesía.blogspot.com).

En “Dedicatorias” y “Epitafios” se poetiza la vida y obra de personajes que pertenecen a distintos ámbitos. Desfilan ante nuestros ojos una catarata poética de filósofos narradores, conquistadores, políticos, poetas, religiosos, pintores, cantantes, emperadores, reyes, científicos, etc. En cada poema se evidencia la gran habilidad poética y el buen manejo de información que Tataje posee. También simboliza un diálogo con la muerte misma, pues ninguno de los personajes elegidos sigue entre nosotros. Esto nos ayuda a comprender el porqué de los títulos.

“Dedicatorias” está formado por 56 poemas y “Epitafios”; por 120. Todos los títulos de los poemas están antecedidos por la preposición “a”, indicando un destinatario en específico. El hablante lírico se va a dirigir hacia cada uno de los personajes para hacer referencias respecto a su vida.  

Hay un poema que sirve como epicentro de su poética, es la dedicada a Edgar Lee Masters, autor de Spoon River, gran obra polifónica que reúne a más de doscientos poemas en forma de epitafios, ubicados en un cementerio norteamericano.

A Edgar Lee Masters

El nuestro es un viejo oficio.

Amo a los búhos como tú, Edgar;

Y como tú, Edgard, solo veo halcones.

Tal vez crean que robé tus plegarias.

Cierto es que hurté algunas lecturas,

Mas bien que tus alegatos más

Sutiles fueron destinados a los tribunales.

Sucede que decidí visitar otro cementerio.

No hay más héroes ni villanos

Que en el condado de Fulton.

Me preguntó, Edgar,

¿contendrán tus versos mi epitafio?

(Epitafios)

Este homenaje al poeta norteamericano nos indica una de las tres grandes influencias que se puede percibir en Carlos Tataje. El recurso de la simultaneidad de voces y personajes, tomados de la realidad, forman parte de su corpus poético.

La segunda es la Antología Palatina, colección de poemas, en su mayoría epigramas, escritos durante el periodo clásico de la literatura griega. Resaltan por su brevedad, de dos a ocho versos, aunque hay unos pocos que son extensos. Fueron escritos para ser grabados en inscripciones de tipo sepulcral. Esta obra sirvió como influencia para otros poetas como Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Fray Luis de León, entre otros.

La tercera son los poetas satíricos romanos que en el pasado enjuiciaron a sus contemporáneos. En algunos poemas, Tataje recurre a la ironía y burla para criticar a algunos personajes, por ejemplo en los destinados a Platón, Francisco Pizarro, Benito Mussolino, Stalin, etc.

A Visarianovich Dzhugachvili Stalin

Crunch, Crunch, Crunch, Crunch …

Adelante camarada, tome asiento y firme;

Firme los compromisos con la esvástica,

Los funerales de Marx,

El homicidio del contradictor:

El reparto del universo.

Aquí abajo, camarada,

Las purgas, las masacres,

El hambre, el silencio.

Eso era todo, camarada;

Puede seguir durmiendo.

Crunch, Crunch, Crunch, Crunch

(Epitafios)

Los hablantes líricos se adecuan al tono y contexto del poema, la gran mayoría de ellos están en segunda persona, otorgando una cualidad más inusual que lo acostumbrado, pues indica un desdoblamiento de la personalidad en el campo de la ficción. Además encontramos una variedad de propósitos (homenajes, admiración, crítica, acusación, etc.) hacia cada uno de los destinatarios. Lo curioso es que el único que aparece en ambos poemarios es Borges.

Otra de las cualidades que posee Carlos Tataje es que en algunos poemas dirigidos a escritores, toma sus formas y estilos, cual camaleón que se apodera de la esencia poética de cada uno de ellos. Estos son algunos ejemplos:

En A Matsuo Bashoo, el poema tiene la estructura y temática de un Haiku.

En A John Keats, utiliza el estilo y la temática de un poema decimonónico del romanticismo inglés.

En A Carlos Oquendo de Amat, hace uso de una estructura y un lenguaje vanguardista.

En A Allen Ginsberg, el poema es de largo aliento y experimental (rasgo de los beats).

En A Safo, utiliza rasgos eróticos y sensuales.

En a Francisco de Quevedo y Villegas, elabora un poema tradicional barroco.

Ambos poemarios se ven enriquecidos por la confrontación entre discursos ilustrados y populares, demarcando una gran heterogeneidad. Es un acierto la propuesta de no elegirse uno mismo como materia de su obra. La despersonalización poética requiere de una gran destreza, y Carlos Tataje lo logra con una simpleza que causa envidia. Catapultando egos y lloriqueos personales.

Utiliza una postura estética que evita la protesta personal, la catarsis y la retórica. Iniciando una gran búsqueda hacia la poesía crítica y clásica, en su forma erudita y minimalista. Atemporal, extravagante, ambiciosa, trágica, irónica, vitalizadora, acusadora, no sé de qué otra forma podría calificarse su poesía.

Es difícil ser un poeta, cualquiera escribe poemas. La poca difusión y publicación de su obra, indica uno de los muchos problemas culturales que atraviesa nuestra ciudad. Esperemos que la atmósfera nebulosa y confusa que hay en Trujillo, pese a que algunos autores lo nieguen, se esclarezca acompañado de una mayor rigurosidad intelectual. Asimismo hay que valorar la amabilidad y el buen espíritu que tiene en contribuir y participar frecuentemente en eventos artísticos organizados por instituciones educativas.

Como parte final, comparto dos de sus mejores poemas que pertenecen al poemario “Dedicatorias”.

a César Vallejo

Cuando pienso en él…
ah sustantivos,
sílabas que junto,
vacuos sonidos,
ecos de espíritu.

Cuando pienso en él…
me achico,
le temo.

Oh amauta runa harawiquy malqipawiyaq.
Oh sabio poeta del pueblo
que hablas con los muertos,
de tú a tú,
extirpando tapujos,
en sarcófagos adversos,
transeúnte huamachuco,
monte y árbol hermético.

Cuando pienso en él…
Hueso de piedra.
Húmero de necrópolis.
Guardando el museo a pesar suyo,
objetando a los turistas,
inquiriendo desde la caverna
todo el futuro.
Inga resurrecto que gritas silencios,
hambriento de vida,
como la sed
del agua
como la sal tan árida.
Qué palabra te robaré para invocarte.
Qué ritmo tuyo arrancaré:
melodía de verbo,
verso retorcido
por el alma propia y ajena,
por el ayuno del pobre,
sin pan,
así, simplemente,
tras no verlo comer.

Cuando pienso en ti…
no sé…
yo no sé.

a Karl Marx

Si pudiera pintar tu pensamiento,
Karl Marx,
pancartas portaría de teñidas sábanas remendadas.

Cierto es que ya muerto en la tumba,
muerto en la hoguera del mercado
y muerto una vez más
en la cátedra del Filósofo,
nos haces falta
de puro latido de roja sangre roja.

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