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Daniel Vega: “El arte sirve para criticar, denunciar y entretener”

Edwin Cavello Limas

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Entrevista: Edwin Cavello Limas
Fotos: Miguel Mejía Castro

En los últimos años el cine peruano ha tenido representatividad en el extranjero gracias a películas realizadas por Diego y Daniel Vega. Con sus filmes Octubre y El mudo, han ganado premios en diversos festivales del mundo. Fernando Bacilio, protagonista de El mudo, se ha convertido en el actor peruano con más premios ganados, un gran logro gracias a las historias de los hermanos Vega.

Conversamos con Daniel Vega, quien además de haber filmado junto a su hermano cuatro capítulos de El Chapo para Netflix, estuvo como jurado del 22 Festival de Cine de Lima. En esta entrevista hablamos sobre su acercamiento al cine, las relaciones familiares, el proceso de las películas y sobre La bronca, su nuevo filme que será estrenado en el 2019.

 

Daniel, tu primer acercamiento con el cine se da gracias a Armando Robles Godoy.

Recién lo he hilado con los años, alguna vez lo he contado: yo era un adolescente como cualquier otro, me gustaba leer, veía películas, cada uno veía un género en mi casa, pero recuerdo que mi mamá, que estudió en la universidad diseño de interiores, se metió a un curso de Robles Godoy, ahí le dijeron que necesitaban niños para una escena.

¿Fue para Sonata Soledad?

Sí. Mi mamá nos preguntó a mí y a mi hermano —Diego y yo nos llevamos menos de un año, siempre hemos estado juntos para todo— entonces mi hermano dijo que no y yo le dije que sí, quería ir. Mi mamá me dijo: “¿Estás seguro? Porque vas a tener que ir solo”. Yo tendría a lo mucho siete años. Al final me mandó y tengo en la memoria muchas imágenes de estar solo, escenas que me vestían porque era de una película de época, y recuerdo una escena donde estábamos en un tren, había una victrola y todos estábamos asombrados escuchando la música, pero no había ninguna música, cuando la cámara se acercaba y como yo tenía unos zapatos que no eran antiguos, vino alguien y me dijo: pisa así y esconde las suelas. Busqué el tráiler y ahí estaba la escena. Luego de eso recuerdo que regresé a mi casa de un día largo y le dije a mi mamá que no quería volver a saber de cine nunca más.

Mencionaste que eres terco desde niño, ¿esa terquedad la heredaste de tu padre o de tu madre?

Creo que mi papá es el terco. Mi papá es un tipo que no se rinde, digamos que es una de sus virtudes,  mi papá a lo largo de su vida ha sido como la montaña rusa, y a pesar de estar abajo es un luchador. Eso es lo que rescato de él. Yo de niño era terco y era picón. Ahora yo no sé si soy tan terco, pero imagino que sí un poco para hacer cine.

Sin duda, para hacer cine en el Perú hay que ser terco…

No hay que rendirse, pero para algunos es más fácil rendirse ante todas las respuestas negativas, porque si uno suma la cantidad de respuestas negativas y positivas, en aplicaciones, en fondos, en ir al mercado o lo que quieras, pues las respuestas negativas se llevan de encuentro a las positivas. Entonces es fácil caer en la depresión y rendirse. Hay que ser un poco obstinado.

En el cine hay varios hermanos trabajando, entre ellos tenemos como referentes a los hermanos Coen o los hermanos Wachowski. Cuando trabajan una película se puede decir que tu hermano ve más el tema del guion y tú la dirección.

No es que no me meta en el guion, si bien Diego se encarga de eso es porque su profesión es guionista, pero cuando estamos juntos hablando de las escenas, las ideas y los diálogos, también me pongo a escribir; por ejemplo en Octubre me senté a escribir; en El mudo, también; y en La Bronca, que es el proyecto que más hemos trabajado juntos. Ya que en Octubre él trabajó una versión y luego yo trabajé otra, estuve solo escribiendo. Siempre trabajamos juntos el final de los guiones.

Es interesante que con su primera película, Octubre, ganen un reconocimiento importante en el Festival de Cannes.

Nos rechazaron de Sundance, Berlín, Róterdam y Bafici, en donde nos habían seleccionado en una sección menor, preguntamos y nos dijeron Panorama, y lo que dijimos es “nosotros rechazamos”. Podríamos habernos quedado sin nada, pero decidimos rechazar en ese momento, no sabemos por qué. Simplemente lo hicimos. En ese momento yo le tenía mucha confianza a la película y creía que iba pasar algo bueno con Octubre. En ese momento Diego dijo que teníamos que pensar ya en los siguientes festivales y ver qué haríamos, pero yo sin consultarle pagué las suscripciones para Cannes y lo mandé para la competencia oficial del Festival de Cannes y luego lo mandé a la Semana de la Crítica y a la Quincena de los realizadores, todo de golpe. Y cuando Diego me preguntó qué íbamos a hacer, le dije que ya había mandado todo. Y comenzó a decirme: “estás loco, qué te pasa, eso es plata”. Ya lo mandé nomás, le respondí (risas).

Qué pasó luego de eso.

Un día abrí mi mail y al revisar mi correo vi que tenía un mensaje que decía: Festival Cannes. Yo pensé que era spam y que era una broma. Lo abrí y era un mail de Christian Jeune, y decía: Estimado Diego y Daniel Vega, estamos muy contentos de decirles que han quedado seleccionados con su película Octubre en Una Cierta Mirada. Recuerdo que lo leí como tres veces. Pucha, es que te rechazan de tantos lugares y no lo puedes creer. Entonces respondí el correo confirmando que no había sido exhibida la película en ninguna parte y mandé una copia a Diego. Luego de eso lo llamé y le dije: abre tu mail. Pero qué es, me preguntaba Diego. Abre tu mail nomas, le insistí. Yo esperaba en el teléfono mientras el abría su mail. Entonces comenzó a leer y gritó: ¡conchasu… les gustó, les gustó! Eso fue todo, es que era algo tan simple cómo les gustó, porque hay tantas películas que no han entrado y Octubre entró, es como una lotería, es una suerte inmensa. Después de eso Diego me contó que puso el correo del mensaje en Google para ver si era de verdad del Festival de Cannes (risas).

No lo podía creer…

Sí pues, no lo podía creer, un día después lo anunciaron oficialmente, así que nos pidieron que no lo dijéramos. Entonces tuvimos la noticia desde el mediodía hasta la mañana del día siguiente sin decir nada, y esa noche teníamos una fiesta a la que fuimos con nuestras esposas, pero sí les habíamos contado a ellas. Esa noche era la fiesta de la película Paraíso, íbamos a ver a Héctor Gálvez y a los actores de la película y nosotros teníamos que estar mudos. Teníamos unas ganas de contar lo que nos había pasado, qué tal suerte, porque al final más allá de las virtudes o defectos que pueda tener la película, la suerte es un factor importantísimo.

Fernando Bacilio, protagonista de El mudo.

En Octubre hay talento, y se repite en El mudo. Hay dos hermanos cineastas peruanos que están haciendo las cosas bien.

Gracias. Uno trata de ser exigente con su trabajo y hacer las cosas bien, y esa es la clase de exigencia que nos ponemos en los trabajos, no podemos ser conformistas. Quizá esa exigencia la vemos más allá de que la segunda película tiene sus defectos y virtudes, una de las cosas que me gusta de la segunda película es que tomamos un riesgo.

¿Cuál fue el riesgo?

Si tú te das cuenta, Octubre tiene una historia muy sencilla, una historia de amor. Un lugar atemporal, donde no hay celulares, y es sencilla, pero tiene como un final abierto que es como positivo. En cambio, El mudo no, ya que en El mudo te trabaja más la cabeza, entonces ahí está lo complicado de la película, yo no creo que tenga emoción, es como un poco más intelectual y medio oscura y pesimista. Yo tengo amigos que la han visto y me han dicho que les ha gustado la película pero que les he cagado su fin de semana (risas).

Lo que logra El mudo es sacar a mucha gente de su zona de confort, ya que ignoran o no quieren ver lo que en realidad sucede con el país.

Sí, pero aún así es leve. El mudo es una película ligera, nuestra realidad supera ampliamente la ficción. El personaje es un hombre probo que ve la moral o la justicia de una manera rígida, y que está en un mundo amoral, pero amoral sin ser juzgados los personajes, ya que si nos preguntamos qué tiene de amoral esa mujer, cuántas mujeres en el Perú o en el mundo son así.  O ahora los jueces de los famosos Gorritiaudios, cuántos son como ellos o peores. Al final en la película yo veo a gente normal, no veo a gente condenable, veo gente que es humana y que puedo encontrar en la calle.

Ustedes desde la ficción se han adelantado en mostrar toda la corrupción que se vive en el Poder Judicial y en el CNM. Son pocos los cineastas o artistas que se atreven a tocar temas tan delicados, muchos artistas se han olvidado que el arte también sirve para criticar.

El arte sirve para criticar, denunciar y entretener, no puede existir solo un lado, tiene que haber de todo. Nosotros con El mudo fuimos hacia esa crítica, con Octubre no tanto, pero si te pones a pensar, en Octubre la película también habla de la condición humana. Creo que El mudo tampoco pretendió ser una crítica, pero al final la ves y te das cuenta que estamos poniendo el dedo en la llaga en un momento de euforia del Perú.

Hay escenas muy potentes…

En El mudo hay dos escenas donde hubo gente que se dio cuenta y gente que no, porque son muy sutiles. Hay un sticker de “El Perú avanza” en el carro del juez, que esta medio roto, y hay un momento donde él está viendo la televisión y hacen la apertura de la bolsa de Nueva York con Perú, ese momento eufórico estaba en el contexto de la película. Son dos momentos claves. Lo que estamos diciendo es que esto se vive en el Perú de ahora, es una realidad, existe. Algunos quieren verlo y otros no, es como lo de los Gorritiaudios, todo el mundo sabía que pasaba eso en el Poder Judicial pero ahora se sorprenden cuando lo exponen en la cara de uno y se indignan. Yo me pregunto ¿cuántas personas de las que votaron por toda esta gente que está ahí representándonos y que ha escogido estos jueces, será capaz de condenar su propio voto o volver a votar por esas mismas personas?

Es un gran problema esa cuestión moral, porque estamos en el país donde Alan García volvió a ser presidente.

A eso va mi reflexión. Cuántas personas dijeron que no a Alan García luego de su primer gobierno, y de pronto regresa y gana la presidencia simplemente porque en el 2006 Ollanta Humala era su rival, y todos los medios decían que íbamos a convertirnos en otra Venezuela.

Si El mudo se hubiera estrenado luego de todo el destape de los audios de los jueces, ¿cuánto público crees que hubiera ido a ver la película?

No sé, creo que trecientos espectadores más (risas).  Justo ahora me han pedido reponerla en un centro cultural.

Tu abuela fue Fiscal adjunta de la Nación, ¿ayudó de alguna forma como inspiración en la película?

Cuando empezamos a trabajar El mudo era el año 2011; mi abuela murió en el 2014 pero ya llevaba años postrada. Ella nació en 1917, sólo uno de mis abuelos pudo ver las dos películas. Lo que me llamó la atención de mi abuela como Fiscal adjunta de la Nación, fue el aspecto de mujer, mi abuelo fue su tercer matrimonio, imagínate el tipo de mujer que era, una mujer de avanzada. En 1945 propuso el voto de la mujer en su tesis.

¿El nombre de tu abuela?

Sara María Sánchez Landeo. Siempre las fotos que veía de mi abuela estaban relacionadas a su trabajo, era la única mujer entre todos los hombres. Mi abuela fue una de las primeras mujeres que estuvo metida en ese mundo. Esa fue una de las cosas que me llamó la atención y quizá en algún momento puede ser tema de otra película. La inspiración de la justicia viene más por el tema de la investigación. Tengo a mi abuela como un referente de eso.

Lo que me llama la atención es que el rostro de Fernando Bacilio que protagoniza la película es bien parecido con el de César Hinostroza.

Es igualito a Hinostroza, pero éticamente están en los lados opuestos. De hecho nosotros queríamos un rostro que te transmita, que te diga algo, no podría haber sido cualquiera, y fue un tema en el que nos tardamos en escoger, porque nadie nos satisfacía. El rostro de Fernando es único.

Ahora hablemos de La bronca, próxima película de los hermanos Vega.

Es una historia que ocurre en el año de 1992, una historia de inmigrantes peruanos, una familia que vive en Montreal, Canadá.

¿Se estrena el próximo año?

Sí, estamos en pleno proceso de edición. Si todo va bien pronto tenemos un corte final y la tendríamos lista para fin de año. Veremos qué pasa, el cine es como una lotería.

EL cine que ustedes realizan, si bien tiene influencia de Aki Kaurismaki, también creo que existe bastante influencia del neorrealismo italiano. Me gustó el final de El mudo.

Es un final bastante curioso, lo encontramos editando, ahí es donde construyes la película. Esa escena la volvimos a filmar y se convirtió en el final. Esa escena no era el final original. Como te digo, El mudo fue una película que ha ido construyéndose. La bronca es distinta, pero al final siempre hablamos de lo mismo, de los lazos familiares. En Octubre se forma una familia, en El mudo hay una familia donde cada uno está yendo por su lado. Los vínculos familiares siempre son algo que nos ha llamado la atención.

Hay algunos productores o directores que quieren vender su película con actores mediáticos, pero veo que ustedes no caen en eso.

Nuestra película es un tipo de historia que requiere un casting o algo especial, habrá películas que funcionan con el rostro o la carita de tal fulano, son películas que están construidas y preparadas para eso, y su única finalidad es lo comercial. A ellos no les interesa más que eso, existe en todas partes del mundo y es una forma de hacer cine. En nuestro cine no podemos permitir eso.

¿Quién es el protagonista en La bronca?

El personaje principal es una persona que nunca hizo una película, es totalmente nuevo. Su primer largo, corto o lo que sea, es la película.

Creo que cuando vemos a un personaje nuevo como protagonista en una película, nosotros como público nos vamos a creer la historia.

Puede ser, tenemos tres personajes peruanos y todos los demás son canadienses. Nuestro personaje principal, como te dije, nunca hizo nada, recién ahora está comenzado a hacer algunas cositas y dándose a conocer. El otro personaje ha hecho un poquito de teatro, es actor y está comenzando hacer cosas, el tercero sí es más conocido, tiene una trayectoria más grande, considero que es un buen actor, y el personaje en que se inspiró es igualito de cara.

A estas alturas no tenemos una Ley de cine, y todos los ministros que han pasado por la cartera solo lo han prometido…

Una chica peruana que trabaja en Europa y lleva mucho tiempo radicando fuera, cuando habla con un director de cine peruano, siempre siente que estamos solos ante el peligro. No como un director mexicano al que el IMCINE lo tiene arropado; hay todo un apoyo que financia y ayuda a participar pagando los viajes de los cineastas mexicanos a diversos países, porque les interesa que su arte y su gente estén presente, y no estoy hablando de cine comercial, si no de autor. Entonces estamos un poco desprotegidos, y siempre estos temas los van a rechazar en el MEF, porque ellos siempre ven numeritos. Y si van a pensar en los números, deberían ser un poco más inteligentes y ver el caso de Colombia. Ese país nos ha sacado cuarenta años de ventaja en quince años, y tiene una Ley de cine adecuada. A Colombia van a filmar películas de todas partes del mundo, hay una producción enorme en Colombia, gracias al apoyo del Estado. Eso genera gran cantidad de trabajo.

Hablando de grandes producciones ¿cuál ha sido la gran diferencia que has encontrado entre hacer tus películas con tu hermano y haber trabajado para Netflix?

Lo que me sorprendió fue la gran cantidad de gente que había. Queremos hacer una pequeña escena y dijimos “vamos un equipo mínimo”, y aparecían tres camiones (risas). Esa es la única diferencia, luego a nivel profesional acá hay excelentes profesionales en todos los ámbitos.

¿Hicieron cuatro capítulos de El Chapo?

Sí, es muy interesante. Te contratan y listo. No tienes que preocuparte si tienes plata para hacer tu película. Simplemente vas y diriges dentro de un contexto que ya está marcado porque la serie ya tiene un estilo. Le tratas de meter tu cosita pero sabes que lo que tienes que hacer es cumplir, entonces, es otro método de producción.

¿Qué tal el trabajo con los actores?

Fue interesante el trabajo que hicimos con El chapo, con el actor que se llama Antonio de la Vega. O sea, los cuatro capítulos que tiene es hasta que lo matan, entonces esa construcción del personaje hasta el final es importante, y nosotros nos encargamos de que esté bien y que no se vaya, porque hubo un momento donde venía la escena y los calmábamos, porque muchos venían de la tele.

Después de la experiencia filmando El Chapo y conocer la realidad que viven países como México ¿Crees que en el Perú vivimos en un narcoestado?

Creo que somos un bebé de teta al lado de México, es probable que podamos llegar a esa situación. No es que eso no suceda aquí, pero lo que sucede en México es mucho peor, por la cantidad de periodistas que matan, la cantidad de asesinatos que hay en los estados del norte, es durísimo.

Por ejemplo, el libro El origen de la hidra, de Charlie Becerra que trata sobre el crimen organizado en el norte del país, nos muestra parte de lo que sucede en el Perú.

Lo leí. Sin duda estamos en vía, pero todavía no somos México. El libro de Charlie Becerra es una investigación muy interesante y dura. Son como los audios, él te los pone con datos concretos, con personas y entrevistas. Sucede que si no se hace algo vamos a llegar a ser como México.

¿Los Gorritiaudios podrían convertirse en una serie de Netflix?

De todas maneras, así como el Caso Lava Jato. Ahí hay una historia muy interesante. Ya lo había pensado.

Como todo cineasta te alimentas de tu experiencia de vida. Cuando no haces cine ¿eres más de leer, escuchar música o de qué otras artes te alimentas?

Yo siempre leo, pero cuando tengo mucho trabajo no leo porque no me concentro. Ahora último he leído tres libros seguidos, uno que es Muerte en el pentagonito de Ricardo Uceda, es extraordinario ese libro. Luego quería leer literatura nacional y me leí La cuarta espada de Santiago Roncagliolo, que es un biopic de Abimael Guzmán, y de Renato Cisneros leí La distancia que nos separa. De alguna manera quería leer historia del Perú a través de la ficción, que es periodismo puro y duro.

Para ti, en la actualidad, qué ha sido lo positivo o lo negativo con las herramientas digitales para hacer cine.

Por un lado es positivo porque de alguna forma está al alcance para todos. También tiene su aspecto negativo porque todo el mundo cree que puede hacer una película. Al final lo positivo es que mucha gente que no podía hacer una película ahora lo puede hacer porque las herramientas digitales te lo permiten. Ahora cuando filmas puedes perdonar que la luz no sea perfecta, pero obviamente el sonido nadie lo perdona. Puedes ver una película que se vea mal, pero no una que se escuche mal, eso no lo soportas.

¿A qué películas regresas?

Ahora trato de no regresar a ninguna, hay tanto por ver. De joven me vi muchas veces Pulp Fiction,  Trainspoting, me las vi como diez mil veces. A una película que regresé hace poco, porque recordé que me había gustado mucho, es una película de la ex Yugoslavia, que era como varias historias. En general trato de no repetir ahora, porque hay tanto por ver, es por eso que ahora cuando veo algo malo me pongo de mal humor porque siento que he perdido mi tiempo.

¿Visitas Polvos Azules?

Antes iba seguido a Polvos Azules pero ahora me he vuelto un pirata. Bajo a través de Torrent muchísimas películas. Es lo mismo al final. Hace poco en Netflix encontré una película húngara que quería ver, se llama On Body and Soul, se trata de un tipo que trabaja  en un matadero y de una señora que vela por la calidad de la carne, es una historia de amor entre dos personas. Obviamente es un cine que nunca lo van a pasar aquí, pero fue una de las nominadas a mejor película extranjera en el Oscar.

(Entrevista publicada en la revista impresa Lima Gris número 15)

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“Devuélvanme a mi hijo”, el grito de un padre que encontró un ataúd vacío

Gabriel Rimachi Sialer

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“Mi hijo se iba a llamar Joshua… así se iba a llamar mi hijito”, dice Julio González conteniendo el llanto y la rabia. Su esposa, sintiendo ya los dolores del parto, fue al hospital de San Juan de Lurigancho para dar a luz, pero, al llegar y hacerse la revisión, le informaron que el bebé que esperó durante todos estos meses, estaba muerto.

La ingresan entonces de emergencia, le hacen una cesárea dejándole en el vientre el recuerdo cicatrizado de lo que nunca podrá ser, y tiene que aceptar, resignada, lo que le ha tocado vivir.

Con todo el dolor a cuestas y la desesperación por acompañar a su mujer en tan terrible situación, Julio González recibe del hospital un pequeño ataúd blanco forrado en plástico, con los restos de su pequeño. Su esposa llora ante la pérdida, le pregunta por los zapatitos, que dónde están. Ambos reciben el pequeño ataúd blanco y se lo llevan para velarlo en aquella casa que no se convertirá en hogar, y deciden sepultarlo con las ropitas que le habían comprado «para que no tuviera frío» y que ya nunca le podrá poner.

Abren entonces el pequeño ataúd blanco, y encuentran dentro un táper. Un táper conteniendo la placenta de la madre. Un táper conteniendo la placenta de la madre envuelta en una bolsa de plástico. Un táper contiendo la placenta de la madre dentro de una bolsa de plástico dentro de un ataúd blanco donde debería estar su pequeño bebé. Nada más. Entonces sobreviene el horror. Sale Julio corriendo al hospital cargando el cajón, gritando que dónde está su hijo, que tal vez es un error y no está muerto. Pero la realidad supera la ficción. En el hospital nadie le da razón del cuerpecito. Nadie sabe nada, nadie recuerda nada, a nadie le importa nada.

Llega la prensa y de pronto el director del hospital se acuerda que sí, que algo había escuchado. La televisión transmite la noticia y los médicos recuperan la memoria. Le echan la culpa a la funeraria. El cuerpecito no aparece. Le ofrecen al hombre desesperado, que habrá una investigación.

¿Qué harías si aquella mujer fuera tu esposa o amiga o un familiar? ¿A quién le reclamas si los doctores no te dan la cara y solo dicen «abriremos una investigación»? ¿Cómo no desquiciarte cada noche y madrugada por no saber dónde está el cadáver de tu hijo y nadie te da razón de a dónde ha ido a parar el cuerpo de un niño recién nacido en el Perú donde celebramos el año de la universalización de la salud?

¿Qué haces, digo yo, en este nuestro país miserable y corrompido hasta esos niveles? ¿Lo habrán llevado para alguna red de tráfico de órganos? ¿Habrá un arreglo entre el hospital y la funeraria? “Yo no pregunto nada -dice el de la funeraria-. Solo voy, reclamo el cuerpo con los datos y me llevo lo que me dan, no quiero perder mi trabajo”, dice ante la prensa.

Julio González solo quiere gritar. Porque ante la muerte de un hijo no hay resignación posible. Porque ante la inexistencia del cuerpo de tu hijo solo cabe la locura. Porque ante la falta de justicia no hay razón que soporte. Pero no le sale el grito.

Julio González es como el Perú: le han robado la ilusión de un futuro ya inexistente. Lo han condenado a cargar con el arrepentimiento de confiar en un sistema de salud que es una desgracia. Julio abraza a su esposa que está inconsolable. Sigue esperando en la puerta del hospital a que le entreguen el cadáver de su bebé.

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«Educar pensando que la tecnología todo lo resuelve, es estar equivocado»

Raúl Vela

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A propósito de la estrategia virtual «Aprendo en casa», el doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México Benjamín Mayer afirma que el alumno precisa del uso de la palabra para su crecimiento, si no se convierte solo en un receptor de contenidos.

Desde el 16 de marzo pasado las escuelas en el país lucen vacías. Por culpa de la covid-19, ocho millones de estudiantes permanecen en sus casas.

Para mantener algún tipo de servicio educativo, el Gobierno creó la estrategia virtual «Aprendo en casa».

Florentino Apaza, gasfitero de profesión desde hace 20 años, cuenta que a sus dos hijos, uno de 10 y otro de 7 años, no les ha sido fácil acostumbrarse a estudiar desde el celular. «Aún les cuesta. Son muy hiperactivos, sobre todo mi hija, quien no puede estar tranquila por más de 15 minutos».

Narra que ha tenido que sentarse al lado de sus hijos para que no se aburran y presten atención a las clases. «Ahora que he vuelto a trabajar, es mi esposa quien los acompaña», dice.

El uso exclusivo del internet para llevar educación a niños y adolescentes no convence a muchos. Jaime Saavedra, exministro de Educación, es uno de ellos.

«No todos los alumnos aprenden por igual. Hay algunos que les toma más tiempo. Y no veo que a los profesores se les haya capacitado para resolver ese problema», afirma.

Para hablar sobre la educación virtual, nos contactamos con Benjamín Mayer Foulkes, doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México, y actual director del Instituto 17.

Debido a la pandemia, en Perú se ha implementado la estrategia «Aprendo en Casa», que consiste en llevar educación a distancia por internet, radio y televisión. En su vasta experiencia educativa, ¿qué tan eficaz es la virtualidad para impartir clases?

—El proceso de aprendizaje, puntuación y vocabularios para nutrir las vocaciones de los estudiantes no es algo que, en principio, dependa de la presencia sino del lenguaje. Porque puede existir una clase presencial muy mala que no permita que las vocaciones se despunten y expresen, como también una clase virtual deficiente.

Por eso creo, que la discusión no pasa tanto por estar a favor o en contra de la virtualidad, sino en entender que la formación de los estudiantes requiere de un pensamiento crítico. Sea esta presencial o a distancia.

O sea, ¿el pensamiento crítico ayuda a tener mejores estudiantes?

—El trabajo crítico es entender que no hay limitación en el saber, ni en los mecanismos de la pedagogía, y que por lo tanto, hay que trabajar abriendo espacios a una conciencia de incertidumbre y de finitud, incluso en todo lo que signifique conocimiento y experiencia humana. ¿Y cómo contrasto ello?  Con una visión tecnologista y economicista, donde el saber es básicamente un tema de información, eficiencia, de completar datos, elementos, capacitación profesional para que los estudiantes puedan salir al mercado laboral.

Mayer: «Las universidades están dando clases por internet, con resultados muy pobres».

Quienes critican el uso de la tecnología para llevar educación afirman que esta no promueve el uso de la palabra entre los alumnos. ¿Usted qué opina?

—Pensar que pedagógicamente todo se va a resolver por un sistema digital de presentar información y educar con esa información a otros, es estar equivocado. El alumno precisa que se le otorgue la palabra para que exprese sus puntos de vista, sus emociones; y a partir de su propia palabra pueda integrar los elementos en su crecimiento que le ofrece la escuela, la familia y la sociedad.

¿Esta realidad también se observa en la educación superior?

—Desde que empezó el confinamiento y ya no se pudo continuar con las clases presenciales, las universidades han «salido en tropel» a dar clases por internet, con resultados muy pobres.

¿Por qué muchas autoridades piensan que la tecnología va a resolver todo?

—Hay una imposición grande de un sistema que busca tratar a los estudiantes como meros receptores. Los gobiernos no deben permitir eso. Deben trabajar para tener un ciudadano hablante, capaz de proponer, ejecutar y compartir.

POCA INVERSIÓN

-El Perú gasta aproximadamente US$ 1200 por alumno en la educación básica al año, mientras en los países de la OCDE se invierte US$ 8000 en promedio.

INSTITUTO 17

17, Instituto de Estudios Críticos es un espacio de escritura que interviene en problemas desatendidos por otras instancias mediante la investigación, la enseñanza y la difusión de estudios críticos. Asimismo promueve las intervenciones culturales.

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He empezado a ver gente desnuda en la calle

Rodolfo Ybarra

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He empezado a ver gente desnuda en la calle. Gente que no tiene qué comer. Gente que rebusca en la basura algo para llevarse a la boca. Gente desesperada y con hijos llorando de hambre y de frío. Gente que perdió el trabajo y no tiene cómo pagar un alquiler.

Gente con un colchón y sillas en medio de la vereda. Gente que no sabe qué será de su familia mañana o quizás hoy mismo. Gente al borde de la locura. Gente al borde del suicidio. No me digan que no es cierto. No me digan que el presidente tiene 60 o 70% de aprobación. O que estamos “saliendo de la crisis” y que ya alcanzamos la “meseta”. Y, peor, no me digan que este Congreso es mejor que el otro, salvo honrosas excepciones.

No me digan que siendo uno de los pocos países con plata y con tiempo para frenar una peste ahora estemos camino a un infierno. No me digan que la ministra de economía almuerza pan con té. No me digan que Roque Benavides come afrecho, vitaovo o nicovita, comida para pollos, como están haciendo muchas familias en los pueblos jóvenes, tal como vivíamos en los ochenta.

No me digan que los sachaministros elegidos a dedo, comen en una olla común. O que esos periodistas mermeleros que le lavan la cara al gobierno están juntando monedas para comprarse un kilo de arroz. No me digan cojudeces que la realidad es más que evidente. No me digan que una peste puede más que 30 millones de peruanos que de un día para otro perdieron su futuro y ahora solo bregan por mantenerse en pie.

No me digan que, en casi 30 años de neoliberalismo salvaje y draconiano, solo teníamos 100 (cien) respiradores artificiales y que nuestros hospitales no tenían ni alcohol ni algodón y se caían a pedazos. Y que nuestra “Población Económicamente Activa” era solo del 10%. No me digan que todo eran cifras macroeconómicas, números vacíos con muchos ceros, donde ya estábamos a punto de saltar al primer mundo y ahora estamos igual o peor que África subsahariana.

Hasta Bill Gates decía que el Perú era “segundo mundo”. Pobres miserables. No me digan que todos estos gobierno nos trajeron bonanza cuando, todo lo contrario, nos trajeron corrupción, desempleo, miseria, muerte, represión y mil cosas peores que hemos tenido que aguantar solo porque, cada cinco años, otro pobre diablo nos prometía cosas mejores. Y que íbamos a recibir el bicentenario con cadenas de oro y una economía como Dubai.

No me digan nada porque aquí ya no solo hay paciencia sino que se acabaron las ganas de escuchar. Finalmente, no me digan que me quede en casa cuando es igual o peor que salir y enfrentar a un enemigo silencioso fabricado en un laboratorio. Pues, si te quedas sin hacer nada morirás de hambre y si sales, por lo menos, tendrás la idea de que moriste peleando. Y no cruzado de manos. Que se queden en casa los ricos, los que todavía tienen ahorros, los que se creen “clase media” o los que tienen carne, pollo y pescado, en el congelador.

Los que tienen casa propia y viven de las rentas. ¡Bah! Esta es la realidad y no tiene excusas. O sales y mueres. O te quedas en casa y mueres. No hay elección y estamos entre la espada y la pared. No se trata de ser valientes, se trata de nuestros hijos, nuestros padres y nuestros abuelos. Se trata de nosotros mismos. Se trata de no perder la fe cuando ya no tienes nada que perder.

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Vamos, amigo, tienes que respirar

Rodolfo Ybarra

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Te sientes caído, te sientes enfermo. Te falta el oxígeno. Tienes fiebre y te duelen los huesos. Estás solo. Nadie te puede visitar. Estás en el hospital. Felizmente te dieron una cama, un cupo porque otro paciente falleció. Así de dura es la vida ahora. Y Lloras en ese cuarto lleno de catéteres y con agujas que quiebran tus venas. Solo se te permite un celular para hacer llamadas, para contarnos cómo te vas yendo poco a poco.

Cómo solo tu juventud te salva de cerrar los ojos para siempre. Y los médicos mueven la cabeza y las enfermeras te acercan un papel con más medicamentos. Que el paracetamol, que la azitromicina o más corticoides para que no te ahogues. Y yo aquí solo te digo: Vamos, buen amigo, tú eres más fuerte que el acero, tú eres deportista, tú eres peleador callejero, tú me diste la mano cuando estaba en el suelo. Y me defendiste de los enemigos que te dan con palo o te difaman sin compasión. Vamos amigo, eres de hierro puro. Coge mi mano fuerte.

Sigamos pensando que somos los niños del colegio que se escapaban a la salida. O los jóvenes que tomaban una chata de ron a escondidas para hacernos los hombres rudos con botas de vaqueros. Los muchachitos que aprendieron a besar en alguna fiesta psicodélica, bajo el dintel de una puerta y a la luz de la luna. Vamos amigo, tú me enseñaste a saltar paredes y a bucear en una piscina aguantando la respiración.

No creas que me olvido de la primera vez que fumamos a escondidas un cigarrillo crío, marca “Premier” y nos atoramos botando humo por todos lados. Y luego nos reímos a carcajadas porque así es la vida, como las olas del mar en la Costa Verde. Vamos amigo, es duro todo esto. No puedo escribirte sin que se mojen mis ojos, sin que me tiemblen las manos o que los recuerdos no me apuñalen por la espalda. Y es como ver por el retrovisor cómo avanza un carro por el desierto. Nada y todo va quedando atrás en una inmensa nube de polvo. Vamos, amigo, recuerda el juramento que hicimos al entrar a la universidad como si fuéramos los mosqueteros: “todos para uno y uno para todos”. Y  lloramos juntos cuando nuestro amigo Percy H., murió en un río.

Vamos amigo, no quiero ser el que cuente el final de esta historia. Y no soy el poeta. El poeta eres tú. El que se atreve eres tú. El que despotrica contra el mundo eres tú. El que salió corriendo desnudo por las calles diciendo: “estoy vivo, carajo, y no quiero hacer el Servicio Militar Obligatorio”. Ves. Yo solo escribo. Yo solo cuento cosas. Junto palabras con signos ortográficos como clavar una silla o hacer una mesa. Nada más. Y estoy aquí con tu señora madre a quien tengo que abrazar para que no se derrumbe como se derrumban otros familiares a los que les han dado una mala noticia.

Vamos, amigo, tienes que respirar. Sopla fuerte y aspira fuerte. De eso se trata. Solo de eso se trata. No estás solo. Nunca has estado solo. El mundo te reclama. Esta vida te reclama. Vamos, amigo mío, no cierres los ojos y háblame, por favor, que aquí afuera hace frío y el toque de queda nos dice que tenemos que irnos a casa.

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¡Josué! ¡Josué, me escuchas!

El domingo 26 de julio por la mañana y durante un paseo familiar a un parque, un niño cayó a un pozo de 40 metros. Murió por la noche sin poder ser rescatado.

Gabriel Rimachi Sialer

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¡Josué! grita el bombero con todas sus fuerzas ¡Josué contéstame! ¡Dime algo! Es domingo y hace frío, tal vez más frío que cualquier otro domingo de este año de muertes invisibles en todo el mundo. Una voz apenas perceptible para los 70 bomberos que están apostados en el parque Paredes del barrio Roma en el Cercado de Lima grita desde el fondo del pozo de 50 metros de profundidad. El casi imperceptible «Sí, tengo miedo» de la vocecita que devuelve esa insondable oscuridad, le descuadra el rostro a los bomberos y policías que están pensando en cómo rescatarlo antes de que caiga la noche, más fría aún, en Lima.

En las redes sociales nadie se entera de mucho, concentrados en el problema internacional provocado por la victoria de un plato mexicano -que ni los mismos mexicanos conocen bien-, ante el invencible ceviche que ya mismo aparece en Netflix , haciéndonos sentir «parte de» algo importante, parte del radar Street food vía streaming.

El pozo era invisible. La hierba estaba demasiado alta para que cualquiera lo pudiera ver, no había señalización ni cartel ni indicación alguna que indicara que ese hueco «que se lo tragó a mi hijito», estuviera ahí. «Yo salté para atraparlo… pero no llegué, no llegué y el hueco se lo tragó», repetía el papá de José ante cámaras. Luego lo ahogaba el silencio. A los pocos minutos de la caída llegó el serenazgo, la policía y los bomberos, y el pequeño se comunicaban con ellos al menos hasta las 6 de la tarde. El pozo tenía la boca angosta, un policía intentó descender llevando oxígeno pero llegado un trecho sus hombros no pasaron más. No quisiera ni imaginar cómo se debe sentir el estar ahí, impotente ante la tierra para salvar a una criatura.

Como es costumbre en políticos y autoridades, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, apareció disfrazado de bombero, salió en las cámaras solidarizándose con los padres y luego se evaporó. A las 8 y algo de la noche, mientras caía cerrada la garúa, un bombero confirmó que el niño acababa de morir. Un niño de 2 años que cayó a un pozo no indicado en ninguna parte. Un niño que salió un rato a disfrutar de la vida luego del encierro de meses. Unos padres que dormirán (si eso fuera posible) esperando que los bomberos saquen el cuerpecito ya sin vida de su pequeño. Unos padres que maldecirán el haber pensado en salir a pasear una mañana de domingo en una salida familiar al parque de su barrio.

Alcalde Jorge Muñoz.

Si estuviéramos en Estados Unidos, esos padres pedirían la cabeza del alcalde en una bandeja (entre otras responsables) aunque ni siquiera eso pueda curarles jamás el dolor de perder un hijo. Jamás. Acá la responsabilidad es clara y tienen que rodar cabezas y encerrar a los responsables. Y el alcalde Jorge Muñoz tiene que asumir también su culpa, es la autoridad y hay responsabilidad. Ni Muñoz ni ninguna «autoridad» tiene el derecho además de aprovechar la tragedia ajena para hacer política. Hay que ser un completo indolente para luego de conocido el hecho, guardar silencio o tirarle la pelota a un tercero y así no asumir la responsabilidad que le compete. No puede ser que una familia salga a pasear por la mañana y por la noche tenga que buscar un ataúd blanco. No es posible. No es humano. No es moral.

¿Y el pozo qué hacía ahí? La municipalidad de Lima ya comunicó que la culpa es de Sedapal. Sedapal ya comunicó que ese pozo no le pertenece. ¿No hay abogados en el Perú que asuman un juicio contra el municipio y sienten precedente imponiéndole millones en reparación civil ante semejante tragedia? Esto no es culpa de los padres (hay que ser bien, pero bien miserable para pensar siquiera tal cosa), esto es responsabilidad de la Municipalidad. Y tienen que pagar. Aunque cualquier resarcimiento no baste para la insoportable pérdida de un hijo, emoción tan inexplicable que carece de nombre. Esa familia, rota ya para siempre, pensará en porqué salieron a pasear mientras guardan las ropas de su pequeño, al que no verán nunca más por una negligencia municipal. Ya conocemos y sabemos quiénes son los responsables de esta tragedia.

Que paguen.

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COVIDMAN SE PASEA POR LAS CALLES DE SAN JUAN CAUSANDO CONMOCIÓN [VIDEO]

Peatones se alejaban de presunto paciente por miedo a contagiarse.

Redacción Lima Gris

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Un supuesto paciente con coronavirus salió a las calles de San Juan de Miraflores provocando miedo entre los transeúntes que le abrían paso para no contagiarse. El personaje fue grabado en video por un peatón que lo siguió hasta Ciudad de Dios, sitio abarrotado de vendedores ambulantes.

El video se ha convertido en viral en las redes sociales teniendo más de diez mil reproducciones.
Los usuarios de internet bautizaron al personaje como COVIDMAN, por la sábana que usa como una capa de superhéroe, una mascarilla quirúrgica y gorro de lana.

El personaje fue fotografiado en una serie de actividades: subiendo al microbús, lustrando sus botas y caminando entre los comerciantes. Sin embargo, se trataría de la campaña inductiva COVIDMAN: La bitácora del escritor con coronavirus, del escritor Luis Francisco Palomino, quien luego de ser invitado a presentar su libro en la vigésima edición del Salón del Libro de Luxemburgo y tras una gira por Europa, regresó a nuestro país contagiado de Covid-19.

Esa travesía y su proceso de cuarentena son narradas en una novela testimonial que ganó el premio Innóvate Perú realizado por el ministerio de la Producción. La primera novela testimonial de un escritor peruano paciente de coronavirus.

Aquí el video.

Visita la fan page de COVIDMAN: https://www.facebook.com/Covidmanpe-103458418115
657/

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CÓMO DUELES HERMANO AWAJÚN Y WAMPÍS, CÓMO DUELES AMAZONAS

Elmer Torrejón Pizarro

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Mientras escribo este análisis con el corazón partido y la rabia que corre por mi sangre amazonense, la Provincia de Condorcanqui se ha convertido en el foco de contagios del COVID-19 en Amazonas. Más de 2,400 ciudadanos contagiados en esta provincia, y su capital Santa María de Nieva encabeza el azote de la pandemia con 1,617 contagiados; claro, esos son los datos que proporciona el Gobierno Regional, pero la realidad, la triste realidad en nuestras comunidades indígenas, es otra. Así como los Awajún y Wampís, han vivido históricamente excluidos de la realidad nacional; así son los datos de los contagios, OLVIDADOS Y EXCLUIDOS, sin saber verdaderamente cuántos son los contagiados y cuántos mueren por la pandemia. ¡Cómo dueles Amazonas!

Amazonenses, les cuento por si no saben. En el norte de nuestro departamento, en las provincias de Bagua y Condorcanqui y departamentos aledaños, habitan dos civilizaciones, mucho antes que nosotros y que nuestros antepasados, hayamos habitado estas tierras, ¿LO SABÍAN? Señores autoridades nacionales y regionales, les comento, esas civilizaciones pertenecen a una Familia Lingüística conocida como Jíbaro, y asómbrense, son aproximadamente 70 mil ciudadanos amazonenses conocidos como Awajún y Wampís, que conviven con nosotros en el departamento. ¿Quizás la mayoría no lo sabíamos, no es así?, Claro, los entiendo porque estas civilizaciones históricamente han sido excluidas y olvidadas.

Ah, y cáiganse, después de la civilización Ashaninka, que habitan muchos departamentos del centro, sur y este peruano; los Awajún y Wampís son la segunda población más numerosa de los pueblos indígenas amazónicos. Te cuento que estas civilizaciones amazonenses, tiene altas técnicas en la agricultura y pesca, conservan nuestros bosques y son parte vital del ciclo ecológico y humano de nuestra amazonia peruana. Bueno, discúlpame si te aburriste al contarte esta historia, era necesario, y tú como amazonense y, si eres autoridad, lo deberías saber y conocer. ¡Cómo me dueles amazonense, si no conocías esto!

¿Saben qué?, les hecho un balde de agua fría y les expongo la realidad actual de los Awajún y Wampís. Desde hace décadas estas poblaciones viven sumidos en la pobreza, sus niños conviven con la anemia y desnutrición, sus mujeres se contagian de sida o se embarazan siendo niñas, sus tierras muchas veces son contaminadas por derrame de petróleo, sus árboles y bosques se destruyen por la tala indiscriminada, y sus ríos, ahhhhh, por sus ríos, no solamente a veces corre la contaminación, sino también corre la sangre de sus hijos e hijas que luchan por proteger su mundo. Pero a pesar de todo ello, ¡Nuestros Awajún y Wampís viven y aman a su mundo, NOS ENSEÑAN A VIVIR!

Hoy, ahorita, en este segundo, quizás esté muriendo un ciudadano Awajún o Wampís, está muriendo un amazonense, un peruano. La pandemia ha llegado como un azote, como un castigo, ¿pero qué castigo?, si estos pueblos no hacen daño al hombre, no hacen daño a su ecología ¡Por Dios, no castigues así a estos hermanos, a nuestros hermanos!

Amazonas se ha convertido en el departamento que encabeza los contagios de la amazonia indígena peruana. ¿Recuerdan el Factor “R” que les comenté en una anterior oportunidad? Ahí la clave. Nuestros Awajún y Wampís, SON LAS COMUNIDADES INDÍGENAS MÁS CONTAGIADAS A NIVEL NACIONAL, seguido por el pueblo Shipibo-Conibo. Es tan preocupante el problema que aproximadamente el 50% de contagios que existen en la Región Amazonas, corresponde a ciudadanos que habitan los territorios Awajún y Wampís. Lo más lamentable de todo esto, es que NO tenemos datos de contagios a nivel indígena, que permita conocer a ciencia cierta cuántos contagios y fallecidos hay entre la población indígena de Amazonas. ¡Cómo dueles pueblos del Marañón!

Hace aproximadamente 3 meses, desde mi trinchera, ADVERTÍ ESTA SITUACIÓN, (Ver: http://elmertorrejonpizarro.com/…/amazonas-protejamos-a-nu…/), donde solicitaba y exigía a nuestro Gobierno Regional, la protección de estas comunidades ante el avance de la pandemia, inclusive esgrimí algunas propuestas para dicha intervención. ¡NO NOS HICIERON CASO! Es que lamentablemente en Amazonas, sus autoridades no te hacen caso porque su política se centra en 2 variables: CORRUPCIÓN E INCAPACIDAD. En los últimos 25 años, los diversos gobiernos regionales, NO HICIERON NADA para fortalecer nuestro sistema de salud o educación; bueno amigos, ¿pensaban que estos gobiernos regionales de turno iban a hacer algo por nuestras comunidades Awajún y Wampís? NADA, un rotundo NADA. Hoy vemos las consecuencias. Arriba, en las provincias del norte, sus pueblos olvidados y excluidos sufren el azote de la pandemia.

Desde las continuas autoridades regionales, desde las organizaciones de las provincias del sur, desde los propios ciudadanos amazonenses, NUNCA ESCUCHAMOS UN SOS, UN AUXILIO, por nuestras comunidades indígenas Awajún y Wampis. Parece que un muro invisible nos separa de ellos y ellas. Muy poco nos importa la vida y los problemas de los Awajún y Wampís. Un Amazonas unido, un Amazonas articulado, un Amazonas integrado, SIGUE SIENDO UNA UTOPÍA. Mientras tanto, por los ríos de Condorcanqui, discurre el llanto de esos amazonenses excluidos y olvidados por la muerte de sus congéneres. Perdón hermanos indígenas por lo poco que los damos, y gracias por lo mucho que nos dan.

¡Cómo dueles hermano Awajún y Wampís, cómo dueles Amazonas!

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Revista ONCE: El expediente Lozano y el blindaje de la Conmegol

Redacción Lima Gris

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La revista ONCE dirigida por el periodista Umberto Jara regresa poniendo el dedo en la llaga, o mejor dicho, en el expediente de Agustín Lozano, actual Presidente de la Federación Peruana de Fútbol. Una investigación que involucra a Lozano con las reventas de entradas que se desarrollaba desde las propias oficinas de la FPF.

En en informe de ONCE Jara señala «Las pruebas indiscutibles del Expediente Lozano se obtuvieron entre marzo y noviembre de 2017. Ello fue posible, por una investigación de la empresa All Security, una importante firma especializada en servicios de seguridad corporativa y en investigaciones confidenciales sobre deshonestidad empresarial que opera, desde hace veintitrés años, en el mercado empresarial peruano. Esta firma logró acreditar que la reventa de entradas se desarrollaba desde las propias oficinas de la FPF».

Agustín Lozano. Foto: Depor.

Fue un gran operativo de investigación el que se realizó para confirmar que desde las oficinas de Agustín Lozano se tejía toda una red de revendedores de entradas. «All Security montó operativos con agentes encubiertos y solicitó la participación de la Policía Nacional del Perú. Producto de ese trabajo confeccionaron un detallado expediente que contiene códigos de los tickets adquiridos; cargos de recojo de las entradas en Teleticket; constancias de que las entradas terminaron en el mercado de reventa; seguimientos a los operadores de Lozano; fotografías y videos del momento en que los operadores de Lozano entregaban los tickets a los revendedores. También se incorporaron al informe de All Security los operativos oficiales de la Unidad de Inteligencia Táctica Operativa Urbana de la Policía Nacional del Perú que llevaron a detener a revendedores que tenían en su poder entradas desviadas por Agustín Lozano aprovechando su alto cargo de dirigente en la FPF», se menciona en el informe de ONCE.

Collage fotográfico revista ONCE.

La denuncia que involucra a Agustín Lozano en la reventas de entradas llegó a la Conmegol. Sorprendentemente el 27 de marzo de 2020, el Comité de Ética de la Conmegol emitió una resolución sin realizar la publicación obligatoria en su página web. Es decir, nadie pudo conocer la existencia de la resolución CE 001/2020.

¿Qué decía esa resolución? la resolución encierra una bochornosa decisión: una multa de solo cinco mil dólares contra Lozano. Una decisión tomada por el Comité de Ética que tiene como única finalidad blindar a Lozano para que ilegalmente siga ocupando el cargo de presidente de la FPF. El documento esta firmado por la abogada Natalia Simeone en su condición de Presidenta de la Comisión de Ética de la Conmebol.

Fotos: Revista ONCE.

Pero además, el informe Lozano arroja otro escándalo desde la Conmegol. En la investigación de ONCE se menciona «Natalia Simeone no puede integrar y menos presidir la Comisión de Ética porque contraviene normas específicas establecidas. En la Sección Definiciones, el Código señala que “Se considera partes vinculadas a los agentes y representantes” y, en consecuencia, es de aplicación el artículo 21 referido al Conflicto de intereses que claramente señala: “Las personas sujetas al presente Código no podrán ejercer sus funciones (en particular, preparar y participar en la toma de decisiones) en situaciones de conflicto de intereses”».

Es decir, Natalia Simeone está impedida de presidir el Comité de Ética de la Conmebol porque es representante de su hermano Diego Pablo Simeone (Técnico del Atlético de Madrid) y de su sobrino Giovanni Simeone (futbolista del club Cagliari).

Con toda la documentación de la investigación, al Presidente de la Federación Peruana de Fútbol solo le queda el camino de la renuncia. Periodistas, futbolistas y políticos han comenzado ha pronunciarse sobre el tema. No se puede permitir que la FPF este liderado por un personaje involucrado en la reventas de entradas.

Aquí puedes leer el informe completo del caso Lozano y conocer la denuncia que presentó el Director de ONCE, ante el Comité de Ética de la FIFA, solicitando que Agustín Lozano Saavedra sea sancionado y retirado del cargo de Presidente de la FPF por el escándalo de la reventa de entradas.

También puedes ver el video de Día D sobre la investigación de Umberto Jara.

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