Moonlight y la Licuadora Temática

Escribe Gabriel Zamalloa

“Cuando veas que un crítico de cine dice que una película está “encuadrada  bellamente”, has todo para alejarte de esa película, no es nada más que fotografía decorativa.” – Robert Mckee

 

Los Oscars nunca hablan sobre el cine de autor, ni la validez artística. Las películas que suelen ser nominadas y que ganan suelen ser elegidas no por como representan a la realidad sino porque son fáciles de vender. Esto es entendible, Hollywood a fin de cuentas es un negocio, lo que no es muy entendible es la falta de resonancia  temática.

Muchas de las  películas ganadoras dicen poco sobre la sociedad actual y menos sobre el mismo cine (si hay casos que son excluyentes como Birdman).

Moonlight es un caso claro de esto, ya que propone muchas temáticas  pero los mensajes de estas temáticas son nulas. Las temáticas que propone (el narcotráfico, las  minorías  afro americanas,  la homosexualidad y el bulling) se sienten como un poco más que un decorado para la fotografía, el cual tampoco dice mucho sobre los personajes ni el guion, es como algo que simplemente esta, pero no cumple su función.

Sí, habla de temas socio-político importante pero a fin de cuentas no dice nada nuevo sobre ellos. Todo lo que nos dice sobre las minorías afro-americanas es que no pueden ser nada más que meseros, prostitutas o narcotraficantes, todo lo que dice sobre bullying es que los que lo perpetúan no son nada más  que seres viles, todo lo que dice sobre la homosexualidad es que se deber hacer a escondidas  y todo lo que dice sobre el narcotráfico es que es algo despreciable.

Era posible para que la película  habla de contexto socio-cultural de estas  temáticas, sin embargo, se va por lo fácil. Por ejemplo, se podría formar un discurso que habla  la motivación para tener sus relaciones a escondidas de los homosexuales negros (el cual más que nada es el catolicismo, ya que esta religión perjudica la comunidad LGTBI y la mayoría de afroamericanos en EEUU son católicos) o sobre los usos sociales del bullying o sobre la lucha constante para legalizar o despenalizar las drogas.

Esto son solo algunos ejemplos, pero la película con su afán de mantener el status quo no se atreve a tratarlos de tal forma, simplemente te plantea el problema sin desarrollarlo argumentativamente.

Por esto se podría llamar a la película  Moonlight como facilista, no hace nada para cuestionar lo ya planteado, sino simplemente se queda con eso para que sientas que te has informado sobre el tema. Lo cual hace lamentable su elección como mejor película del año 2017.

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