El templo de las Vírgenes del Sol.

FOTODOCUMENTAL: Santuario histórico de Machu Picchu

Texto y fotos Miguel Mejía Castro

Piedra sobre piedra los arquitectos incas construyeron una orquídea pétrea suspendida sobre los abismos domesticados con andenes de Perú: esos jardines colgantes que semejan escaleras de gigantes míticos y que siguen funcionando como terrazas de cultivo donde la lluvia se deja guiar y el clima se suaviza para preñar la tierra con sus cultivos. Sus murallas, terrazas y rampas gigantescas dan la impresión de haber sido esculpidas en las escarpaduras de la roca, como si formaran parte de ésta. La ciudadela Inca de Machu Picchu fue declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1981.

Machu Picchu se comenzó a construir a mediados del siglo XV, en tiempos que gobernaba el Inca Pachacutec, el primer gran soberano del Tauhantinsuyo, el Imperio incaico, que floreció durante el apogeo de esta civilización. Fue abandonado cuando el Imperio Inca fue conquistado por los españoles en el siglo XVI. No fue sino hasta 1911 que el complejo arqueológico se dio a conocer al mundo exterior.

La ciudadela está situada en la cima del monte del mismo nombre, a 2.430 metros de altura, en una zona subtropical, entre los Andes y la selva amazónica, a 112 kilómetros al norte de Cusco, la capital Inca.

La Ciudad Inca del Santuario Histórico de Machu Picchu es el centro articulador de su entorno, obra maestra de arte, urbanismo, arquitectura e ingeniería de la Civilización Inca. El funcionamiento de la montaña, al pie de la montaña llamada Huaya Picchu, es el resultado excepcional de la integración con su entorno, el resultado de un esfuerzo gigantesco como si fuera una extensión de la naturaleza.

El granito ha sido labrado con una precisión y destreza impresionante, para dar fruto a enormes ladrillos de roca que encajan perfectamente como piezas de un rompecabezas. La misma montaña ha servido como cantera y en ella misma se ha tallado gran parte de los edificios y escalinatas. La ingeniería incaica ha hecho que esta edificación conserve la mayor parte de su estructura intacta, a pesar de las torrenciales lluvias que caen el lugar. Existe un sistema de drenaje y de irrigación de los andenes que no permite que la ciudadela se inunde.  Sus andenes revelan que fue un centro de producción agrícola y sus templos sirvieron para la adoración religiosa.

“Fue un centro religioso, político y administrativo. Es lo que hoy sería una capital provincial, cuya función era la de administrar un gran territorio. Era el nexo entre los Andes y todo lo que es la selva alta. Se eligió el sitio por la gran diversidad de elementos que había alrededor. Así, de la sierra se intercambiaban los tubérculos y la carne de los camélidos sudamericanos. La selva daba coca, chonta, plantas medicinales. Además a Machu Picchu llegan entre seis y ocho caminos, es un nexo”, afirmó, Fernando Astete, Jefe del parque arqueológico Machu Picchu, en una entrevista a un diario local.

Reconocida por sus extraordinarios valores culturales y naturales, la propiedad mixta del Patrimonio Mundial abarca 32.592 hectáreas de montañas, cumbres y valles que rodean su corazón.

Machu Picchu al atardecer, vista panorámica del unos de los últimos refugios de los incas.
El templo del sol. Por su pequeña ventana entra la luz solar y se instala en el centro cada 21 de junio, marcando el solsticio de invierno. Lo cual indica que es momento para la siembra. Este servía como calendario agrícola. El sol era el Dios de los Incas.
Ventana de la plaza principal, las roca han sido tallada geométricamente y encajan entre sí a la perfección.
El ambiente más ostentoso de la plaza principal, muestra los enormes bloques de piedra y cómo otros ladrillos más pequeños han sido colocados para formar las paredes de este lugar ceremonial.
Ambientes centrales de la ciudadela Inca, debelan un orden y una organización.
La enorme pared de piedra pulida fue la casa del Inca.
Una escalera muy empinada conecta los ambientes del lugar. Muchos de los escalones fueron tallados en la roca de misma montaña.
El Inti Watana o reloj solar. Mientras el sol se mueve en el cielo, la sombra de esta roca marca las horas del día en su superficie.
Templo del Condor. Los Incas veneraban al cóndor, un ave gigante que actualmente vuela en los andes y que para ellos representaba una divinidad. Por ello tallaron en el suelo de este lugar su cabeza y representaron sus alas con la misma roca de la montaña.
Puerta de acceso al templo de las Virgenes del Sol. Lugar donde se educaban y cuidaban a las mujeres del Inca, el cual era polígamo.
El templo de las Vírgenes del Sol.
Andenes. Pisos ecológicos que servían para la siembra de diversos productos como papa o maíz, que eran el alimento a los habitantes de la ciudadela.
A través de la Montaña que gobierna el lugar denominada Waynapicchu, existe un túnel forjado en la misma roca, los escalones también fueron tallados de en la misma superficie de la montaña. Este da acceso a la cumbre de esta montaña.
Machu Picchu fue construida sobre una cresta de la cordillera de los andes, cerca al rio Urubamba. Esta es una vista desde la montaña denominada Waynapicchu.

About Miguel Mejía Castro 3 Articles
Miguel Mejía Castro. Nació en la ciudad de Lima, Perú. En 2005 culminó sus estudios de periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde también estudió fotografía en la Facultad de Arte. En 2010 ingresó al staff de fotoperiodistas del diario La República, medio donde trabajó como reportero gráfico hasta el 2015 y como como Editor Gráfico hasta el 2017. Sus fotos se han publicado en otros medios como el diario El Comercio (Lima), Perú 21 (Lima), la agencia Reuters, La Tercera (Chile), El País (España) y The Guardian (Inglaterra). Ha expuesto en el Lugar de la Memoria (Lima), Palacio Cibeles (Madrid), el Instituto Cervantes de Beijing (China), la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro (Lima), el Museo Nacional Brunning (Lambayeque), el Museo Nacional Sicán (Ferreñafe), entre otras galerías. En 2009 trabajó como reportero gráfico en el diario Correo. En 2008 fue parte del equipo fundador de la redacción norte del diario Perú 21. En el 2007 trabajó como fotoperiodista y Editor Gráfico de la edición norte del diario La República. En 2006 fue editor de la revista Willanakuy (Cusco), especializada en derechos humanos. En 2004 escribió artículos de investigación periodística en la revista Caretas. Actualmente dirige la escuela de fotografía Perú Fotodocumental y el fundador de Apu Editorial.

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