ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA CABRAL, DIRECTOR DE “CARPINTEROS”

José María Cabral es un joven dominicano que nació para el cine, y desde adolescente empezó protagonizando sus propios cortos, hasta que llegó el momento de estudiar Cine en Nueva York.

Posteriormente, con apenas 23 años saboreó el éxito con su Ópera prima Jaque Mate que fue bien recibida en algunos festivales, luego vinieron Arrobá (2013); Despertar (2014), Detective Willy (2015), y recientemente Carpinteros (2017), un drama carcelario que muestra las desventuras de sus tres personajes principales Julián, Yanelly, y Manaury dentro de un infierno que existe en la propia cotidianeidad de la reclusión. Ellos se comunican desde lejos a través del “carpinteo”, un lenguaje de señas inventado por los internos de las 3 cárceles dominicanas Najayo Mujeres, Najayo Hombres (Vietnam) y La Victoria.

Carpinteros ha demostrado que el cine dominicano viene ingresando por la puerta grande, pues, viene cosechando éxitos desde su estreno mundial en enero pasado, en el Festival de Sundance en Estados Unidos; luego en la Sección Oficial en el Miami International Film Festival USA, seguido de tres premios en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y posteriormente seleccionada del Ciné Latino Toulouse Francia, y con un reciente premio al Mejor Director en el Havana Film Festival en Nueva York. Carpinteros actualmente se encuentra compitiendo en la sección oficial de ficción del 21 Festival de Cine de Lima.

Lima Gris conversó con el prolífico director José María Cabral sobre sus inicios, el cine, y sobre los entretelones de Carpinteros.

¿Cómo fue tu incursión en el cine?

El cine viene siendo como una respuesta a todas las curiosidades que yo tenía desde la infancia. Recuerdo desde chico que me quedaba atrás, y era introvertido; y de repente, hubo un cambio en mí y empecé a comportarme distinto y comencé a hacer obras de teatro y actuar. Encontré la manera de expresarme, incluso corporalmente con la gente; y podía comunicar cosas. Eso fue algo muy sencillo que fui traduciendo poco a poco hasta que empecé a hacer cortometrajes como actor, porque quería ser actor.

¿A qué edad?   

Tenia 15 años y empecé haciendo cortometrajes; fue en ese proceso que me di cuenta y empecé a salir de la actuación. De estar delante de la cámara, me fui hacia atrás de la cámara, y ahí fue donde me dije: a quién tenía que poner. Por eso preferí escribir y dirigir. Eso fue en el décimo quinto corto. Hice cortos muy malos; pero fueron como un aprendizaje.

¿Se ve mucho cine en República Dominicana?

Ahora sí; pero en 2005 en el tiempo que empecé a hacer cine no había nada de cine de festival. Apenas había algunas salas que exhibían algo de cuatro películas, y quizás 2 centros culturales. Yo no tuve alguna influencia del cine internacional, ni del cine independiente. Todos esos autores de cine los conocí después, cuando me fui afuera.

Tampoco vienes de una familia ligada al arte

No para nada. Mi padre es abogado, y mi madre cocina. Había poca opción y poca variedad en el cine. Básicamente había lo que ponían en televisión y las películas Blockbusters.

¿No te pareció un gran reto entrar a un mundo que era como un monstruo?

Es que en esa época yo no conocía el mundo; entonces no era un reto. Era simplemente una intuición de hacer lo que me daban ganas de hacer. Yo no veía la grandeza de todo lo que estaba pasando, porque no estaba a mi alcance.

¿Cuántas películas nacionales se exhiben en República dominicana?

En aquel momento apenas se hacía 1 película cada dos años, y eran éxitos de comedia. Pero hoy se producen de 15 a 20 películas por año; y la gente ya responde, y asiste a verlas. Lo interesante es la diversidad, y que además se está construyendo una identidad del cine local. Hay películas que las salas las exhiben de 2 a 3 semanas; pero Carpinteros tiene ya 14 semanas en cartelera.

Precisamente, hablemos de Carpinteros ¿El lenguaje carpinteo realmente existe?

Sí existe, tal cual. Incluso el mismo carpinteo que ves en la película, cuando lo presenté para que se exhiba en la cárcel, lo hice sin subtítulos, y ellos lo entendieron perfectamente; porque yo trabajé con algunos actores, pero también con muchos internos, por eso ellos hicieron el lenguaje tal cual.

¿El guion de Carpinteros fue cambiando a medida que se rodaba?

Sí, cambiaba; y en todas mis películas ha sido así. Al final, es como una exploración desde un ensayo. Desde escoger una locación, hasta el mismo día del rodaje tú estás viendo cosas; y por eso tengo que llegar a casa a escribir todas las noches.

Filmaste en 3 cárceles reales; Najayo Mujeres, Najayo Hombres (Vietnam), y La Victoria ¿Qué tan complicado fue?

Fue complicado, porque se supone que en el cine como director tú lo que quieres es el control; me refiero al control de actores, control del set, control de la luz. Pero cuando estás en un sitio donde no tienes el control, donde los tiempos son diferentes, donde no puedes estar controlando a todo el mundo, porque no todo el mundo está trabajando para la película; donde emplean 3 horas para la comida, y tú no puedes hacer nada, porque todos están en el comedor; todo eso se convierte en una presión.

Najayo Mujeres, y Najayo Hombres realmente están juntas ¿Es verdad que el carpinteo lo emplean únicamente para enamorarse, o para relacionarse sexualmente?

El carpinteo es únicamente utilizado para el amor; no hay más nada que eso; es para amor, o sexo. Y eso de coleccionar panties femeninas es real, porque desde el primer día que llegué los presos me enseñaron panties, y me decían: “esto es de ella”. Creo que allí debe haber algo de 40 parejas.

En la cárcel la gente vive en constante violencia, pero también es sensible, y tiene mucho más ilusiones que los que viven fuera

Eso fue lo que más me llamó la atención. Cuando fui a la cárcel yo estaba esperando un ambiente totalmente violento y hostil, yo pensé: estoy rodeado de personas que quieren hacerme daño, y aunque eso no deja de ser cierto que es un ambiente violento y hostil, tampoco no es lo único que hay. Ahí pasa lo mismo que cuando salgo a la calle, que estoy expuesto a que alguien me agreda; así como estoy expuesto a que alguien me ayude, y tenga ganas de darme amor. Y pasó lo mismo en la cárcel; antes yo tenía una percepción diferente de esta gente. Ellos no solo quieren enamorarse, sino, que se entregaron completamente a hacer la película, y colaboraron para hacer la película que es un carpinteo de amor hacia el lenguaje cinematográfico. Apoyaron muchísimo desinteresadamente, y bueno, después se les hizo un buen regalo.

Es cierto que La Victoria es la cárcel más avezada

Ufff. Es tal cual como la ves en las pantallas; una locura.

Yanelly es una mujer susceptible que se enamora; pero también tiene un gran temperamento, incluso mayor al de los convictos varones ¿cómo lograste eso?

Eso tiene mucho que ver con las internas. Muchas de las respuestas nos la dieron las mismas internas. Obviamente Judith Rodríguez es una excelente actriz. Y algo que tratamos de hacer es que cada actor traiga algo de sí mismo al personaje, para que de esa manera sea algo más genuino en las actuaciones. El personaje de Yanelly es inspirado en otras internas.

¿Qué les responderías a esos críticos que encasillan a tu película como un melodrama carcelario?

Que es correcto. Que eso es lo que vi; y que es fiel reflejo del melodrama que se vive en la cárcel. Ese es el contraste de lo que a mí me captó, que era encontrar este amor obsesionado de personas que eran capaces de hacer lo que sea por el otro. Nada más de pensar que se van a inventar un lenguaje de señas, ¿qué capaces son ellos de hacer otras cosas?

Incluso contraen nupcias, con cura y todo

Se casan literalmente, como se casaron en la película. Y allí yo no he metido mi lápiz, ni manipulé nada. Allí para que se casen ingresa un padre escondido como si fuera un invitado, y luego los casa.

Eres un “todista” porque escribes el guion, produces, y diriges tus películas

Yo  tuve que empezar a hacer cine con poco presupuesto, y poco personal, porque no había una industria. Era como: o filmo, actúo, dirijo, escribo, edito, proyecto, o no hago nada. Yo me acuerdo de mi primera reunión cuando tenía 17 años, y cuando fui a una sala de cine a pedir que proyecten mi película; entonces me convertí también en el distribuidor de mi propia película. Esa es mi escuela: la de tener el control desde la primeras palabras, hasta darle play a la proyección.

¿El Estado dominicano apoya los  proyectos cinematográficos?

Totalmente. Hay una ley de cine desde el año 2012 aproximadamente, y funciona muy bien. Es por eso que se están haciendo de 15 a 20 producciones por año, y se están financiando proyectos de 500 mil dólares.

¿Pero ahí debe haber capitales privados?

Sí. Es el Estado que deja de recibir dinero, y a las empresas que se les exoneran de impuestos son las que dan el dinero para los proyectos.

¿Qué tanto cine observas?

Cuando estoy metido en un proyecto no puedo ver películas; pero cuando estoy fuera del proyecto me paso todo el día viendo películas. Yo diría que durante 6 meses soy un aficionado al cine, y en los siguientes 6 meses del año, soy simplemente mi “película”.

¿Has visto alguna vez una película peruana?

¿A ver mencióname una?

Supongo que debo mencionar La teta asustada

Sí, esa la vi; y me gustó, pero creo que no es para cualquier público.

¿Proyectos?

Escribiendo. Estoy dándole a la escritura.

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Luis Felipe Alpaca. Abogado, escritor y gestor cultural.

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