ENAMORADO DE UN PERSONAJE DE FICCIÓN

El otro día conversaba con un amigo que ha leído bastante, creo que demasiado, y entre unas  tazas de café me pregunta si alguna vez me he enamorado de un personaje de ficción. No fue lenta mi respuesta porque eso lo sé desde hace tiempo: “Sí, yo me enamoré de Fermina Daza la de El amor en los tiempos del cólera de García Marquez”. Ah bueno me dijo sin mucho entusiasmo para luego agregar: “Yo de Emma Bovary”.

No le hubiera seguido la idea si es que no hiciera una mueca que se la he visto a aquellos que creen tener algo de superioridad por sobre los demás. La mueca me denotaba que su enamoramiento literario era mucho más sofisticado que el mío, por el hecho de ser Emma Bovary, la francesa, más personaje, para él, que mi colombiana Fermina Daza. Entonces como no me gusta que menosprecien lo que creo me pertenece, arremetí con todo: “Pero si la Bovary es una bandidaza”. Sí, me respondió intuyendo que la cosa ya superaba la ficción y a los personajes y nos estábamos enfrascando en un lío de faldas. Por eso contraatacó: “Y Fermina Daza es una convenida”, dijo sabiendo que me jodería, y creo que notó mi mirada de asesino porque luego de unos segundos agregó, “¿pero qué estamos diciendo, si esos personajes fueron escritos por hombres?”. “¿Qué quieres decir?, le espeté y se lanzó a explicarme que nunca un hombre por su misma naturaleza masculina podrá captar el alma femenina en su total dimensión. “Sólo podrán acercarse nada más”.

Y pues tiene algo de razón en eso porque Flaubert tiene una famosa frase que dice: “Madame Bovary c’est moi” es decir “Madame Bovary soy yo”, en suma es un hombre que describe a una mujer desde su visión masculina. ¿Pero cuál es el punto de partida en que un escritor crea a sus personajes femeninos? ¿Qué es lo que le ha motivado a crearlas de tal o cual forma? Alguien que quiero mucho y a quien alguna vez le dije que es la protagonista de la novela de mi vida, me pregunto cómo la plasmaría en una ficción. “Despiertas todo tipo de pasiones y sensaciones en mí, y eso hace que al momento de crear el personaje sea más rico y complejo, aunque ya no serías tú, porque pasando por el filtro del escritor tú serías otra; pero creo que todo depende de cómo terminamos nuestra historia”. En ese sentido creo que la creación de un personaje femenino puede ser un acto de amor o quizás un acto de venganza.

Pero volviendo al amigo en cuestión para terminar dijo que le gustaba Emma Bovary porque sentía atracción por las mujeres apasionadas en autodestruirse con su inconformidad “Con ese no saber qué quieren, y la Bovary es así”. ¿Y tú? Me preguntó ¿Por qué te gusta Fermina Daza? Bueno, creo que más que la fuerte personalidad de Fermina, porque en realidad aparte de las mujeres con personalidad, también me gustan las complicadas, le dije que mi enamoramiento no viene por su personaje sino por el otro, por su coprotagonista, su eterno enamorado, Florentino Ariza. Y es más por una identificación con el amor eterno que le jura a la Fermina que por ella misma. ¿Serás como él? Me dijo el amigo medio cachoso. Creo que sí, cuando me enamoró de verdad creo que será para siempre. Qué huevón que eres, me dijo. Y yo le di la razón.

Ya para cuando los cafés que habíamos pedido estaban fríos, el amigo se preguntó si las mujeres se enamoran de los personajes de ficción masculinos. Sí de hecho que sí, le dije, es más unas lectoras me han contado que se han enamorado de un personaje de mi novela Generación cochebomba. ¿De quién?, me preguntó. Pues del Pocho Treblinka, le dije. Tendrá algo de especial ese personaje. Seguro, le conteste, porque una incluso me reclamo sentidamente por el final que le doy en la novela. ¿Y ese personaje está basado en ti? No, le respondí, si hay alguno que tiene algo de mí es Adrián R, pero sólo algunas cosas. ¿Y nadie se ha enamorado de él?, preguntó otra vez cachoso. Puta ni en la ficción ni en la realidad, le dije mirándolo con ganas de partirle la mesa en su cara.

About Martín Roldán Ruiz 9 Articles
Martín Roldán Ruiz, nació en Lima en 1970. Estudió periodismo y fue guitarrista de la banda hardcore punk Dictadura de Conciencia. Es autor de la novela "Generación cochebomba" y del libro de cuentos "Este amor no es para cobardes".

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